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martes, 28 de julio de 2009

Preparando la boda: el traje del novio.

28 de julio de 2009

Ayer fui con mi madre a mirar el traje de novio. Resultado…. Una desagradable sensación de paripé, de manipulación comercial injustificada en lo que debe ser un día alegre y, si me permitís la expresión, espiritual.

Los trajes de novio son muy, muy caros. Demasiado. Para un traje que te vas a poner sólo este día, o que usarás muy raramente, es totalmente incoherente gastarte un pastón -que no tengo- en mitad de una época en que un gran número de familias tiene a todos sus miembros en edad de trabajar en el paro.
De nuevo, las convenciones sociales nos arrastran hacia lo que creo que está siendo unos de los motores de la falta de valores de esta sociedad en la que decimos vivir: el consumismo por el consumismo.

Y por otro lado, yo no necesito sentirme especial o jugar a ser lo que no soy durante ese día. Quiero que el día de nuestra boda le pueda ofrecer a Raquel una persona coherente, honesta. Quiero que el día de nuestra boda a Raquel le espere en el altar Lucio, no un Lucio disfrazado de algo que no es.

Al final, compraré un traje. Pero un traje rebajado, un traje que no me suponga un trauma moral –económico sí, pero aceptable- un traje que me vista, no que me disfrace.

Me niego rotundamente a gastarme los 300 leuros que pedían en una tienda de las que estuvimos. Y por supuesto, los 600 que costaban en las “Rebajas” de El Corte Inglés.

El día de mi boda iré adornado con tres cosas fundamentales: la compañía de Raquel, la ilusión por empezar esta vida en común y la confianza que nos da la fe.

El resto es superfluo.

viernes, 22 de mayo de 2009

Preparando nuestra boda. Cursillo prematrimonial( y 4)

Bueno, pues ayer tuvimos la suerte de que nuestro ponente en la charla –que no sabemos exactamente a cuál correspondía de las que están programadas- fuera, ni más ni menos que Javier.

Javier es el cura al que le hemos pedido que nos case. Así que, antes de hablar de la charla, hablaremos de él.
Javier ha sido mi cura de referencia durante toda mi vida. También ha estado presente en la de Raquel, aunque en menor medida. Javier es un cura escolapio de Gandía, que vino un tiempo a Albacete a trabajar y aquí se ha quedado con nosotros. De vez en cuando se nos escapó a Castellón, a Valencia, a Nicaragua, pero siempre ha vuelto.

Javier es el máximo exponente de aquel anuncio de una tónica que decía “la odias o la amas”. Pues eso. Con Javier no hay medias tintas. Es como es y le queremos por eso. Por eso y por todo lo que nos ha enseñado. Él es el que nos ha enseñado a ser felices, creo yo. Cuando tuve que pasar la experiencia de la diálisis, fueron sus palabras las que me apoyaron a la hora de afrontarlo. Cuando tuve mi peor crisis existencial, de nuevo fueron sus enseñanzas las que resonaron en mi mente para devolverme la esperanza (que pasó por volver a servir a los jóvenes con mis palabras y mi historia). Ha sido el que me ha enseñado a vivir la fe con alegría. A darme cuenta que tengo una historia y que esa historia es la que me ha ido forjando como persona. Y también a aceptarme y a quererme como soy, no a pretender cambiarme o a vivir amargado.

La charla fue una disertación psico-pedagógica que yo –concretamente- le habré oído en mil ocasiones. Ay, Javier, Javier.
Y siempre aprendo algo nuevo. Era muy, muy interesante, sobre la necesidad de entender que en la pareja no somos “medias” naranjas, si no personas completas que se entregan en esa plenitud de cuerpo y alma, libremente y por su propia voluntad. No porque esperemos que la otra persona nos pueda hacer felices sino para aprender a ser felices juntos.

Nos habló del componente psicológico de la persona, de las necesidades que cada uno debe tener cubiertas para alcanzar la satisfacción mental –seguridad, afecto y valoración- y de los peligros que implica no alcanzarlos, de la frustración vital que esa insatisfacción conlleva, y de cómo puede afectar a nuestra vida en pareja.

Dijo muchas cosas, pero me queda con una en especial. “Una pareja no puede estar mirándose continuamente el uno al otro –eso es de tontos-, si no que deben mirar los dos en una misma dirección: tener un proyecto común de vida”.

Hola a tod@s!

Bienvenidos a mi mundo! Espero que os guste y podemas compartir experiencias y aficiones. Espero vuestros comentarios.