miércoles, 22 de diciembre de 2010
Teruel nos llama....
De nuevo, la fiesta de los Amantes de Teruel, Isabel y Diego, nos convoca haciendo latir nuestros corazones al ritmo de sus tambores. Una historia de amor que ya hemos vivido en otras ocasiones nos vuelve a tocar con su magia... y empezamos a desempolvar nuestros atuendos del siglo XIII para viajar en el tiempo y acompañarles una vez más...
Los amigos de Fidelis Regi han dejado su invitación, que dice así:
El viento es el más veloz de los mensajeros. Por él viajan los sonidos, las voces, la música y las palabras. Él es quien agita las velas de los barcos llevándolos a su destino, quien acompaña los pasos de los hombres sobre los caminos, quien susurra poemas de amor en los oídos de los amantes.
Como cada día, desde hace ya cinco años, en la villa de Teruel, una hermosa joven asoma su cabeza por la ventana de sus aposentos, a la espera de que el viento enrede en sus cabellos el eco del galopar de un caballo que le anuncie el retorno de su amor. Cada día. Desde hace cinco interminables años.
Abajo, en la calle, las gentes engalanan la ciudad para celebrar los desposorios de la joven dama con el rico hermano del tenente de Albarracín. Pero ella no presta atención a estos preparativos: su mente se encuentra muy lejos de Teruel.
El corazón de Isabel late con fuerza cada vez que un grupo de viajeros atraviesan la puerta del Guadalaviar, hundiéndose de nuevo en la desesperanza al comprobar que se trata de uno más de los invitados de su insigne prometido. Pero no desespera, a pesar de las recientes malas nuevas, cuando un desconocido anunció a todo Teruel, en la plaza de la Catedral, que Diego estaba muerto.
Su corazón se niega a admitirlo. Su amor es más grande que toda desesperanza. Y el viento, ese mismo viento que levanta el polvo de los caminos con el galopar de los caballos, mece sus ilusiones y le ha prometido que su amor regresará…
“Diego, amor mío… ¿Dónde estás?”
……..
De nuevo, un año más, La Fundación de Las Bodas de Isabel, tiene el honor y el placer de invitar a todos aquellos recreacionistas que quieran sentar sus reales, en el campamento habilitado mientras dura la recreación de la preciosa leyenda de Los Amantes de Teruel. También un año más, Fidelis Regi ayudará a la coordinación del mismo, con la misma ilusión y dedicación que los años anteriores.
La representación de Las Bodas, este año será los días 17, 18, 19 y 20 de febrero de 2011.+
martes, 21 de septiembre de 2010
Comenzamos la temporada del Club de Esgrima Los LLanos.
Ayer el Club de Esgrima Los Llanos volvió a retomar los entrenamientos, como cada temporada. Un buen grupo de veteranos y alguno interesado en conocer este deporte nos dimos cita en nuestra Sala habitual, la de Jorge Juan.
Empecé por hacerles correr un poquito para, a continuación, centrarlos en la realización correcta de los desplazamientos básicos. La resistencia del brazo armado en línea támbién se trabajó, aunque un poco menos. Luego, mientras se pusieron a tirar, dí clase individual a Santiago, Antonio, Cristina, Irene, Luis y Carmen. Quise comprobar si la apreciación de distancia se les había dormido durante el verano o si la mantenían. Lo cierto es que me llevé la agradable sorpresa de que, a pesar de la natural falta de fondo físico, el sentido básico de distancia-tiempo lo conservaban bastante bien.
Al terminar, estiramos para relajar la musculatura y volver a casa lo más descansados posible.
El miércoles, más.
Lucio.
Empecé por hacerles correr un poquito para, a continuación, centrarlos en la realización correcta de los desplazamientos básicos. La resistencia del brazo armado en línea támbién se trabajó, aunque un poco menos. Luego, mientras se pusieron a tirar, dí clase individual a Santiago, Antonio, Cristina, Irene, Luis y Carmen. Quise comprobar si la apreciación de distancia se les había dormido durante el verano o si la mantenían. Lo cierto es que me llevé la agradable sorpresa de que, a pesar de la natural falta de fondo físico, el sentido básico de distancia-tiempo lo conservaban bastante bien.
Al terminar, estiramos para relajar la musculatura y volver a casa lo más descansados posible.
El miércoles, más.
Lucio.
Mercado Medieval en Ciudad Real.
Este fin de semana hemos colaborado con la Asociación de Artesanos Medievales "El Quijote" en la celebración del Mercado Alfonsí de Ciudad Real.
Desafiando a la lluvia y a las fechas tan difíciles, conseguimos juntarnos amigos de cinco grupos de Reconstrucción Histórica medieval: Ánima Ensis, de Madrid, Alliger Ferrum de Valencia, Battle Honours de Córdoba, Úbeda y Madrid, Infanzones de Toledo, y Caballeros de Al-Basit. Montamos nuestro campamento (dos tiendas normandas y una jaima) en el parque del Prado y pasamos un fin de semana entre amigos y espadas, que es lo que nos gusta.
Manolo y Lucio hicieron un par de combates de esgrima teatral que gustaron mucho a los espectadores, y entre todos tuvimos la ocasion de mostrar al numeroso y agradecido público de Ciudad Real una pequeña escaramuza de árabes contra cristianos. Los musulmanes, hartos de los elevados impuestos que pagan, deciden exigir al alguacil una solución al respecto y, como era de esperar, termina en un enfrentamiento entre las tropas. Lo que no esperaban era que apareciera el mismisimo Rey Don Alfonso a poner paz como un padre en una riña entre dos niños.
Queremos mencionar muy especialmente a Don Alfonso, que fue perfectamente caracterizado y recreado por David, como podéis ver en las fotos del enlace de abajo.
http://picasaweb.google.es/Alejandria66/MercadoMedievalCiudadReal2010#
Y agradecer a Gregorio y a la Asociación Medieval "El Quijote" su trato amable, su preocupación constante por nuestra comodidad y el que nos hallan brindado la posibilidad de disfrutar estos días en la mejor compañia posible: la de los amigos.
Un abrazo a todos.
Lucio y Raquel.
Desafiando a la lluvia y a las fechas tan difíciles, conseguimos juntarnos amigos de cinco grupos de Reconstrucción Histórica medieval: Ánima Ensis, de Madrid, Alliger Ferrum de Valencia, Battle Honours de Córdoba, Úbeda y Madrid, Infanzones de Toledo, y Caballeros de Al-Basit. Montamos nuestro campamento (dos tiendas normandas y una jaima) en el parque del Prado y pasamos un fin de semana entre amigos y espadas, que es lo que nos gusta.
Manolo y Lucio hicieron un par de combates de esgrima teatral que gustaron mucho a los espectadores, y entre todos tuvimos la ocasion de mostrar al numeroso y agradecido público de Ciudad Real una pequeña escaramuza de árabes contra cristianos. Los musulmanes, hartos de los elevados impuestos que pagan, deciden exigir al alguacil una solución al respecto y, como era de esperar, termina en un enfrentamiento entre las tropas. Lo que no esperaban era que apareciera el mismisimo Rey Don Alfonso a poner paz como un padre en una riña entre dos niños.
Queremos mencionar muy especialmente a Don Alfonso, que fue perfectamente caracterizado y recreado por David, como podéis ver en las fotos del enlace de abajo.
http://picasaweb.google.es/Alejandria66/MercadoMedievalCiudadReal2010#
Y agradecer a Gregorio y a la Asociación Medieval "El Quijote" su trato amable, su preocupación constante por nuestra comodidad y el que nos hallan brindado la posibilidad de disfrutar estos días en la mejor compañia posible: la de los amigos.
Un abrazo a todos.
Lucio y Raquel.
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mercado medieval ciudad real.
lunes, 26 de julio de 2010
Cortes de Pallás
Hay momentos en que mi vieja mente no recuerda bien tanta batallas y hechos de armas. Ya confundo si fué en esta o aquella batalla en la que perdí a uno de mis buenos camaradas, cuando me tuvieron preso y logré escaparme o me intercambiaron por otro soldado tan desgraciado como yo mismo.
Pero uno de los hechos de armas que nunca olvidaré fue el del año 1607, en Cortes de Pallás, donde como joven espadán de la Milicia de Valencia participé junto con los compañeros del Tercio Viejo de Lombardía en la cruel y sangrienta expulsión de los moriscos de esta villa enclavada en la sierra y regada por las fértiles aguas del río Júcar.
Felipe III había dado orden de expulsión de todo el territorio nacional de los moriscos, por razones aún no del todo claras. Cuando se mezcla religión y política lo único que puede generar son decisiones equivocadas y, como siempre, dolorosas para el pueblo humilde y trabajador que es, de largo, el perjudicado mientras que sólo la élite despreciable de prohombres mohínos adinerados puede hallar beneficio.
Como decía, los que nunca se mancharán los dedos de sangre y barro habían decidido desterrar a berbería a todo morisco, apuntando razones que, si bien eran muy correctas gramaticalmente, iban a dañar al más débil, como siempre.
El Marqués de Caracena, capitan general del Reino de Valencia publicó un bando en que se decretaba la expulsión inmediata, dando cumplimiento a la orden Real.
Yo me encontraba por aquel entonces, en mi peregrinar por todo pueblo o ciudad en la que un Maestro de Armas me quisiera instruir recibiendo enseñanzas del manejo del espadón en la milicia del Reino de Valencia y siendo mi instructor el Maestro Galindo, a la sazón Sargento y maestro de armas del destacamento que guardaba el valle de Ayora y Cofrentes. Requiríosome junto con el justicia Don Pablo y un tambor que acompañáramos a nuestro a poner en conocimiento de la población de Cortes de Pallas el bando.
Respondió mal la población (o bien, según se mire, porque cuando una injusticia así se comete, responder mal es, sin duda alguna, hacerlo bien), y enardecido el populacho nos atacó sin miramientos de autoridad con puños, cuchillos cortos y piedras, ante los que ni mi media armadura ni mi espadón eran útiles, ni las herreruzas del cabo o del justicia Don Pablo.
Escapamos como pudimos y nos rehunimos bajado el puente que cruza el cañón junto con las huestes del Tercio de Lombardía y de las Milicias del Reino de Valencia, entre las que se encontraba la de Villa de Algemesí. Les informamos de la negativa de la población a acatar las órdenes reales, y nos preparamos para entrar y expulsarles. Por lo que se podía oír, los tiros de espingardas y arcabuces, los cánticos y griteríos, los moriscos también se estaban preparando, y se hacía de preveer que la enconada resistencia de los que son agraviados no iba a suponer ningún paseo para nosotros. Antes al contrario, nos temíamos que la lucha iba a ser larga y endurecida.
En mi ánimo pesaba que iba a defenderme y posiblemente a matar a un grupo de amigos moriscos con los que practicaba esgrima a la caída de la tarde, junto al río y de los que normalmente no me diferenciaba nada más que el pañuelo anudado a la cabeza que llevaban siempre. Buenos amigos, con los que tenía largas charlas de mujeres y esgrima y otras cosas propias de gente de nuestra edad, y que seguro que iban a defenderse tan valientemente como cuando cruzábamos nuestras armas con ánimos de entretenimiento.
Formamos batallón y avanzamos hasta la plaza del pueblo donde nos atacaron por primera vez los moriscos. Se habían armado pobremente, como correspondía a su clase social, artesanos y campesinos. La lucha fue muy dura. Yo cercenaba miembros y destrozaba escudos y pobres picas de madera afilada con mi terrible espadón. Los justicias, al lado de los rodelederos tiraban de sus herreruzas y de la buena destreza española, que con tanto esmero y dedicación habían aprendido del Maestro Galindo. Los arcabuceros daban muy buena cuenta de los infelices moriscos, que caían por docenas cuando se realizaban las atronadoras descargas cerradas. Y los alabarderos que entraban al combate para dar tiempo a los arcabuceros de recargar sus armas. Mujeres y niños morían al lado de hombres, sin distinción, que la guerra no la conoce.
Guardo en mi retina la imagen de unos niños que saliendo, ordenadamente y al paso, como si de un grupo militar infantil se tratara, se pusieron delante de sus mayores, y sin miedo ninguno, recogieron la multitud de piedras que nos sembraban el suelo de la plaza. Cuando habían llenado los capazos y las madres, entre llantos y lamentos cargaron con ellos a retaguardia, permanecieron los infantes de pie, ante el grupo de arcabuceros, sin miedo en los ojos y con una determinación digna del más aguerrido caballeros, arrojaron sus piedras hacia los soldados en formación. Los hombres cristianos apuntaron pero no pudieron obedecer la orden de fuego a discrección que su capitán les dirigió. Fue la única vez que he visto dudar a un grupo de soldados españoles, la única que su disciplina se vio quebrada.
Sin embardo, los niños huyeron al lanzar sus piedras, que pobre daño nos hicieron y los arcabuceros, como un solo hombre dispararon con furia desatada -juraría que vi resbalar una lágrima de impotentencia por la faz de Miguel Carbonell, el de Villena, justo en el momento de apretar el gatillo de su arma- y una fila de hombres moriscos cayó al suelo entre gritos y quejas.
El resto no lo recuerdo bien. Luchas, sangre, disparos. Gritos, amenazas, insultos. Olor a pólvora, sudor, llantos. Morían por igual soldados del Tercio, mujeres, niños y moriscos, sin pena. Luchamos hasta que se nos cayeron los brazos. Luchamos hasta la extenuación. Mis amigos moriscos y yo nos evitamos en muchos combates. Incluso en una ocasión, uno de ellos, cuyo cadaver recogería de la travesía del puente, evitó con su espada que uno de sus compañeros me degollara a traición. Luchamos como hermanos en bandos encontrados: sin perdernos de vista, pero sin encontrarnos. Lloré su muerte esa noche hasta que el agotamiento me pudo, pero a la mañana siguiente seguí luchando con la disciplina y la determinación de un soldado de un Tercio español.
Por fin, tras muchos esfuerzos, arrinconamos a los infieles contra el río y una pared de piedra, en la Muela. Los rendimos, atamos y conducimos a su destino, los expulsamos.
Fue tras esta batalla tan larga, que decidí abandonar tierras valencianas y dirigirme hacia donde cualquier Maestro pudiera enseñarme esgrima, pero esta vez, hacia el interior del país, intentando olvidar el sufrimiento y la injusticia que la que acababa de ser testigo.
Ójala y en los pocos años de vida que me quedan no vuelva a ver tan grande injusticia. Y aunque mi brazo ya no es lo fue, si he de contemplarla que sea del lado del agraviado, para defender a los que no se pueden defender, por mucho empeño que se le quiera arrojar.
Pero uno de los hechos de armas que nunca olvidaré fue el del año 1607, en Cortes de Pallás, donde como joven espadán de la Milicia de Valencia participé junto con los compañeros del Tercio Viejo de Lombardía en la cruel y sangrienta expulsión de los moriscos de esta villa enclavada en la sierra y regada por las fértiles aguas del río Júcar.
Felipe III había dado orden de expulsión de todo el territorio nacional de los moriscos, por razones aún no del todo claras. Cuando se mezcla religión y política lo único que puede generar son decisiones equivocadas y, como siempre, dolorosas para el pueblo humilde y trabajador que es, de largo, el perjudicado mientras que sólo la élite despreciable de prohombres mohínos adinerados puede hallar beneficio.
Como decía, los que nunca se mancharán los dedos de sangre y barro habían decidido desterrar a berbería a todo morisco, apuntando razones que, si bien eran muy correctas gramaticalmente, iban a dañar al más débil, como siempre.
El Marqués de Caracena, capitan general del Reino de Valencia publicó un bando en que se decretaba la expulsión inmediata, dando cumplimiento a la orden Real.
Yo me encontraba por aquel entonces, en mi peregrinar por todo pueblo o ciudad en la que un Maestro de Armas me quisiera instruir recibiendo enseñanzas del manejo del espadón en la milicia del Reino de Valencia y siendo mi instructor el Maestro Galindo, a la sazón Sargento y maestro de armas del destacamento que guardaba el valle de Ayora y Cofrentes. Requiríosome junto con el justicia Don Pablo y un tambor que acompañáramos a nuestro a poner en conocimiento de la población de Cortes de Pallas el bando.
Respondió mal la población (o bien, según se mire, porque cuando una injusticia así se comete, responder mal es, sin duda alguna, hacerlo bien), y enardecido el populacho nos atacó sin miramientos de autoridad con puños, cuchillos cortos y piedras, ante los que ni mi media armadura ni mi espadón eran útiles, ni las herreruzas del cabo o del justicia Don Pablo.
Escapamos como pudimos y nos rehunimos bajado el puente que cruza el cañón junto con las huestes del Tercio de Lombardía y de las Milicias del Reino de Valencia, entre las que se encontraba la de Villa de Algemesí. Les informamos de la negativa de la población a acatar las órdenes reales, y nos preparamos para entrar y expulsarles. Por lo que se podía oír, los tiros de espingardas y arcabuces, los cánticos y griteríos, los moriscos también se estaban preparando, y se hacía de preveer que la enconada resistencia de los que son agraviados no iba a suponer ningún paseo para nosotros. Antes al contrario, nos temíamos que la lucha iba a ser larga y endurecida.
En mi ánimo pesaba que iba a defenderme y posiblemente a matar a un grupo de amigos moriscos con los que practicaba esgrima a la caída de la tarde, junto al río y de los que normalmente no me diferenciaba nada más que el pañuelo anudado a la cabeza que llevaban siempre. Buenos amigos, con los que tenía largas charlas de mujeres y esgrima y otras cosas propias de gente de nuestra edad, y que seguro que iban a defenderse tan valientemente como cuando cruzábamos nuestras armas con ánimos de entretenimiento.
Formamos batallón y avanzamos hasta la plaza del pueblo donde nos atacaron por primera vez los moriscos. Se habían armado pobremente, como correspondía a su clase social, artesanos y campesinos. La lucha fue muy dura. Yo cercenaba miembros y destrozaba escudos y pobres picas de madera afilada con mi terrible espadón. Los justicias, al lado de los rodelederos tiraban de sus herreruzas y de la buena destreza española, que con tanto esmero y dedicación habían aprendido del Maestro Galindo. Los arcabuceros daban muy buena cuenta de los infelices moriscos, que caían por docenas cuando se realizaban las atronadoras descargas cerradas. Y los alabarderos que entraban al combate para dar tiempo a los arcabuceros de recargar sus armas. Mujeres y niños morían al lado de hombres, sin distinción, que la guerra no la conoce.
Guardo en mi retina la imagen de unos niños que saliendo, ordenadamente y al paso, como si de un grupo militar infantil se tratara, se pusieron delante de sus mayores, y sin miedo ninguno, recogieron la multitud de piedras que nos sembraban el suelo de la plaza. Cuando habían llenado los capazos y las madres, entre llantos y lamentos cargaron con ellos a retaguardia, permanecieron los infantes de pie, ante el grupo de arcabuceros, sin miedo en los ojos y con una determinación digna del más aguerrido caballeros, arrojaron sus piedras hacia los soldados en formación. Los hombres cristianos apuntaron pero no pudieron obedecer la orden de fuego a discrección que su capitán les dirigió. Fue la única vez que he visto dudar a un grupo de soldados españoles, la única que su disciplina se vio quebrada.
Sin embardo, los niños huyeron al lanzar sus piedras, que pobre daño nos hicieron y los arcabuceros, como un solo hombre dispararon con furia desatada -juraría que vi resbalar una lágrima de impotentencia por la faz de Miguel Carbonell, el de Villena, justo en el momento de apretar el gatillo de su arma- y una fila de hombres moriscos cayó al suelo entre gritos y quejas.
El resto no lo recuerdo bien. Luchas, sangre, disparos. Gritos, amenazas, insultos. Olor a pólvora, sudor, llantos. Morían por igual soldados del Tercio, mujeres, niños y moriscos, sin pena. Luchamos hasta que se nos cayeron los brazos. Luchamos hasta la extenuación. Mis amigos moriscos y yo nos evitamos en muchos combates. Incluso en una ocasión, uno de ellos, cuyo cadaver recogería de la travesía del puente, evitó con su espada que uno de sus compañeros me degollara a traición. Luchamos como hermanos en bandos encontrados: sin perdernos de vista, pero sin encontrarnos. Lloré su muerte esa noche hasta que el agotamiento me pudo, pero a la mañana siguiente seguí luchando con la disciplina y la determinación de un soldado de un Tercio español.
Por fin, tras muchos esfuerzos, arrinconamos a los infieles contra el río y una pared de piedra, en la Muela. Los rendimos, atamos y conducimos a su destino, los expulsamos.
Fue tras esta batalla tan larga, que decidí abandonar tierras valencianas y dirigirme hacia donde cualquier Maestro pudiera enseñarme esgrima, pero esta vez, hacia el interior del país, intentando olvidar el sufrimiento y la injusticia que la que acababa de ser testigo.
Ójala y en los pocos años de vida que me quedan no vuelva a ver tan grande injusticia. Y aunque mi brazo ya no es lo fue, si he de contemplarla que sea del lado del agraviado, para defender a los que no se pueden defender, por mucho empeño que se le quiera arrojar.
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miércoles, 21 de julio de 2010
Mercado Medieval en Campillo de Altobuey.
Hola a todos.
Tras una merecidísimas vacaciones, hemos vuelto a la carga totalmente fortalecidos.
El pasado fin de semana, y de la mano de nuestros amigos de la Asociación Cultural El Quijote Medieval, participamos en el Mercado Medieval de Campillo de Altobuey en Cuenca.
El mercado se realizó en la Plaza Nueva, o Plaza de la Iglesia, y tenemos que destacar el impresionante aspecto que le daba a nuestro campamento que montamos justo debajo de una de las puertas, junto al puesto de los burritos y de la cetrería.
Además de pasarnos el día combatiendo contra nosotros y contra el calor, tenemos que destacar el pase de la noche, donde un par de alguaciles corruptos intentaron juzgar y quemar a Raquel como bruja para quedarse con sus tierras, apoyados por las acusaciones de Elena. En esas apareció Lucio, recién llegado del servicio a los Reyes por tierras de Granada, y como esposo de Raquel intervino exigiendo el Juicio de Dios para demostrar la inocencia de su compañera lo que consiguió tras un esforzadísimo enfrentamiento con Manolo y Carlos.
Y en el apartado de agradecimientos tenemos que hacer justicia con los gaiteros, con los que ya coincidimos en Aguas Nuevas, y descubrirnos por lo bien nos acompañaron en los duelos.
Y no podemos olvidarnos del gran trabajo y del inmejorable trato recibido por los responsables del Quijote Medieval. Chapó por lo que se lo curran, nos descubrimos ante el esfuerzo que ponen.
PD.: el alojamiento esta vez fue ESPECTACULAR. La ciudad rural, el grupo de casitas de madera, el jardin, la fuente, las flores, la casita del té que parecía un reducto de paz invitan a volver aunque sólo sea a pasar un fin de semana de tranquilidad.
Tras una merecidísimas vacaciones, hemos vuelto a la carga totalmente fortalecidos.
El pasado fin de semana, y de la mano de nuestros amigos de la Asociación Cultural El Quijote Medieval, participamos en el Mercado Medieval de Campillo de Altobuey en Cuenca.
El mercado se realizó en la Plaza Nueva, o Plaza de la Iglesia, y tenemos que destacar el impresionante aspecto que le daba a nuestro campamento que montamos justo debajo de una de las puertas, junto al puesto de los burritos y de la cetrería.
Además de pasarnos el día combatiendo contra nosotros y contra el calor, tenemos que destacar el pase de la noche, donde un par de alguaciles corruptos intentaron juzgar y quemar a Raquel como bruja para quedarse con sus tierras, apoyados por las acusaciones de Elena. En esas apareció Lucio, recién llegado del servicio a los Reyes por tierras de Granada, y como esposo de Raquel intervino exigiendo el Juicio de Dios para demostrar la inocencia de su compañera lo que consiguió tras un esforzadísimo enfrentamiento con Manolo y Carlos.
Y en el apartado de agradecimientos tenemos que hacer justicia con los gaiteros, con los que ya coincidimos en Aguas Nuevas, y descubrirnos por lo bien nos acompañaron en los duelos.
Y no podemos olvidarnos del gran trabajo y del inmejorable trato recibido por los responsables del Quijote Medieval. Chapó por lo que se lo curran, nos descubrimos ante el esfuerzo que ponen.
PD.: el alojamiento esta vez fue ESPECTACULAR. La ciudad rural, el grupo de casitas de madera, el jardin, la fuente, las flores, la casita del té que parecía un reducto de paz invitan a volver aunque sólo sea a pasar un fin de semana de tranquilidad.
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Mercado Medieval
jueves, 13 de mayo de 2010
Mercado medieval en Aguas Nuevas... y mil follones más.
El pasado fin de semana participamos en el mercado medieval de Aguas Nuevas, al ladito de Albacete... y nos lo pasamos en grande, jeje.
¿Qué decir en pocas palabras? Que el organizador del mercado, Gregorio, de la Asociacion de Artesanos Medievales El Quijote se lo curró y se portó genial con nosotros. Que Pedrín fue una de nuestras estrellas más geniales. Que estrenamos, por fin, la tienda medieval. Que voló el montante y sembró el pánico entre los gañanes malencarados que se atrevieron a importunar a mi dama.... y que el Marqués de Villena impartió justicia como los buenos.
Os pongo el enlace al vídeo-pillada que hizo Fran.
Para el recuerdo nos quedan también las imágenes de Fran y de Javi Ochoa con la armadura puesta ¡Qué respeto daban, oiga!, de Carlos y Lorena, de Javi y su nuevo buga, de Raquel y de David repartiendo cultura entre los jóvenes, de Lucio con su hábito de la Orden de Santiago, de Manolo pegándose con el guardaespaldas del Marqués de Villena, de un combate múltiple... de tantos güenos recuerdos y experiencias que esperamos volver a repetir muy pronto.
Una pena el maldito mal tiempo que tanto perjudicó a los artesanos y comerciantes. Esa fue, con diferencia, la única nota negativa.
El resto, para enmarcar.
¿Qué decir en pocas palabras? Que el organizador del mercado, Gregorio, de la Asociacion de Artesanos Medievales El Quijote se lo curró y se portó genial con nosotros. Que Pedrín fue una de nuestras estrellas más geniales. Que estrenamos, por fin, la tienda medieval. Que voló el montante y sembró el pánico entre los gañanes malencarados que se atrevieron a importunar a mi dama.... y que el Marqués de Villena impartió justicia como los buenos.
Os pongo el enlace al vídeo-pillada que hizo Fran.
Para el recuerdo nos quedan también las imágenes de Fran y de Javi Ochoa con la armadura puesta ¡Qué respeto daban, oiga!, de Carlos y Lorena, de Javi y su nuevo buga, de Raquel y de David repartiendo cultura entre los jóvenes, de Lucio con su hábito de la Orden de Santiago, de Manolo pegándose con el guardaespaldas del Marqués de Villena, de un combate múltiple... de tantos güenos recuerdos y experiencias que esperamos volver a repetir muy pronto.
Una pena el maldito mal tiempo que tanto perjudicó a los artesanos y comerciantes. Esa fue, con diferencia, la única nota negativa.
El resto, para enmarcar.
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Aguas Nuevas.,
Esgrima antigua albacete,
Mercado Medieval.
sábado, 10 de abril de 2010
Participando en Gaibiel.
Por mediación de Enrique, este domingo santo partipamos en un mercado medieval en Gaibiel, en la provincia de Castellón.
Os ponemos los enlaces a los vídeos de youtube, a ver si os gustan.
Saludos!
El torneo de la mañana.
http://www.youtube.com/watch?v=WaqbfsVRvt0
El rapto de la tarde.
http://www.youtube.com/watch?v=HvL3ndToBao&feature=related
Os ponemos los enlaces a los vídeos de youtube, a ver si os gustan.
Saludos!
El torneo de la mañana.
http://www.youtube.com/watch?v=WaqbfsVRvt0
El rapto de la tarde.
http://www.youtube.com/watch?v=HvL3ndToBao&feature=related
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Gaibiel 2010,
Gloria Victis
lunes, 15 de marzo de 2010
Exhibición de Esgrima Medieval en Albacete y Mercado Medieval de Villena.
Este fin de semana ha vuelto a ser movido, menos mal. Después de tanta helada y tanto frío echábamos en falta algún evento medieval donde volver a lucir nuestros trajes, que tanto trabajo nos está costando conseguir y nuestras armas, jeje.
El sábado fuimos los responsables de una demostración de esgrima medieval que la Asociación Cultural El Quijote organizó junto al Centro Comercial Los Llanos. Allí nos plantamos con nuestras cotas de malla, nuestros escudos y gran parte de nuestro arsenal Manolo (que fue mi partenaire en la demostración del combate a espada y escudo), Fran, Carlos, Raquel, mi mamá y yo.
Empezamos la demostración con una lucha coreografiada a espada y escudo bastante ruidosa, que creemos hizo las delicias de los allí presentes. Luego dimos unas pequeñas nociones básicas de cómo se practica el arte marcial de la esgrima antigua y pasamos a mostrar algunos combates para enseñar lo que hace un escuela de esgrima tradicional y en qué se diferencia de la esgrima escénica.
Creemos que podemos estar muy contentos del resultado. Como siempre, lo mejor eran las caras de satisfacción de los niños al coger las armas o sopesar la cota de mallas.
La Tribuna de Albacete ha publicado un reportaje sobre nuestra actividad, así que os pasamos el enlace:
http://www.latribunadealbacete.es/noticia.cfm/Vivir/20100314/noble/arte/esgrima/58FE395C-B143-3B20-309EAF940988BF17
El domingo, no contentos con esto, nos vestimos del siglo XV y nos marchamos a Villena, a tierras de David y Ana, a ver su tradicional mercado medieval y pasar un día con unos amigos muy queridos.
Llegados a Villena nos recibió David, bastante cargado de chapas y subimos hasta el Castillo, donde el Club de Tiro con Arco del que Ana, que por cierto, cumplía años ese mismo (FELICIDADES, ANA) es una de sus miembros más activas. En el patio de armas del Castillo, como siempre, habían montado sus dianas y nos permitieron lanzar algunas flechas. De esos momentos hemos preferido no guardar documentos gráficos, jeje. Ana es muy buena instructora, pero le tocaron dos alumnos no muy aventajados, qué le vamos a hacer…
Tras ayudar a los arqueros a bajar las cosas a su local, nos fuimos a tomar unas cañas (yo me tomé un refresco de limón, dado mi triste momento gastrointestinal) y conocimos por fín a Michel, el herrero que tanto ha trabajado con nuestro amigo Pepe.
Mientras comíamos en un restaurante bastante agradable, llegó Carlos, que ya nos acompañó el resto de la tarde. Tras la comida, un café y a dar una vuelta a ver el mercado de Villena, que es mucho más grande de lo que podría pensarse.
Y tras un par de horas de paseo entre puestos, volvimos al siglo XXI para darnos cuenta que me había dejado las gafas normales en casa y que me había traído, tan solo, las de sol. Como ya estaba anocheciendo, Raquel se hizo cargo de nuestro carruaje sin caballos para devolvernos a la vida normal y aburrida de nuestros días…
El sábado fuimos los responsables de una demostración de esgrima medieval que la Asociación Cultural El Quijote organizó junto al Centro Comercial Los Llanos. Allí nos plantamos con nuestras cotas de malla, nuestros escudos y gran parte de nuestro arsenal Manolo (que fue mi partenaire en la demostración del combate a espada y escudo), Fran, Carlos, Raquel, mi mamá y yo.
Empezamos la demostración con una lucha coreografiada a espada y escudo bastante ruidosa, que creemos hizo las delicias de los allí presentes. Luego dimos unas pequeñas nociones básicas de cómo se practica el arte marcial de la esgrima antigua y pasamos a mostrar algunos combates para enseñar lo que hace un escuela de esgrima tradicional y en qué se diferencia de la esgrima escénica.
Creemos que podemos estar muy contentos del resultado. Como siempre, lo mejor eran las caras de satisfacción de los niños al coger las armas o sopesar la cota de mallas.
La Tribuna de Albacete ha publicado un reportaje sobre nuestra actividad, así que os pasamos el enlace:
http://www.latribunadealbacete.es/noticia.cfm/Vivir/20100314/noble/arte/esgrima/58FE395C-B143-3B20-309EAF940988BF17
El domingo, no contentos con esto, nos vestimos del siglo XV y nos marchamos a Villena, a tierras de David y Ana, a ver su tradicional mercado medieval y pasar un día con unos amigos muy queridos.
Llegados a Villena nos recibió David, bastante cargado de chapas y subimos hasta el Castillo, donde el Club de Tiro con Arco del que Ana, que por cierto, cumplía años ese mismo (FELICIDADES, ANA) es una de sus miembros más activas. En el patio de armas del Castillo, como siempre, habían montado sus dianas y nos permitieron lanzar algunas flechas. De esos momentos hemos preferido no guardar documentos gráficos, jeje. Ana es muy buena instructora, pero le tocaron dos alumnos no muy aventajados, qué le vamos a hacer…
Tras ayudar a los arqueros a bajar las cosas a su local, nos fuimos a tomar unas cañas (yo me tomé un refresco de limón, dado mi triste momento gastrointestinal) y conocimos por fín a Michel, el herrero que tanto ha trabajado con nuestro amigo Pepe.
Mientras comíamos en un restaurante bastante agradable, llegó Carlos, que ya nos acompañó el resto de la tarde. Tras la comida, un café y a dar una vuelta a ver el mercado de Villena, que es mucho más grande de lo que podría pensarse.
Y tras un par de horas de paseo entre puestos, volvimos al siglo XXI para darnos cuenta que me había dejado las gafas normales en casa y que me había traído, tan solo, las de sol. Como ya estaba anocheciendo, Raquel se hizo cargo de nuestro carruaje sin caballos para devolvernos a la vida normal y aburrida de nuestros días…
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martes, 23 de febrero de 2010
Teruel 2010
Bodas de Isabel de Segura 2010:
La más bella historia de amor.
Partió Don Diego Marcilla a la guerra, a hacer fortuna y ganar fama que le valiera para que el padre de Isabel de Segura bendijese el amor, cariñoso y tierno que desde la niñez uno al otro se profesaron con pasión.
Cinco años le dieron de plazo, y no más tardó en volver a Teruel a reclamar el premio de su corazón.
Pero llegado a Teruel le cuentan que Isabel, obligada por su padre, ha casado con un tal Azagra, señor de muchas riquezas y gran linaje.
Angustiado por la traición, pide un solo beso a Isabel, para calmar su dolor. Isabel se lo niega, ya que es mujer de otro varón, y Diego muere de pena, roto en mil pedazos su corazón.
Grandes funerales, luto, lágrimas y dolor recorren las calles de Teruel, llorando al gran campeón.
En plenas exequias se acerca Isabel a darle el beso que en vida le negó. Y juntando sus labios muere sobre él, de remordimiento y de amor .
Y yacerán, siempre juntos toda la eternidad. No pudieron compartir su vida terrena, pero la pareja del beso la vida eterna compartirán, viviendo en cada uno de los besos que los enamorados se dan.
Romance de los Amantes. Lucyano Gonzalez, freyle de la Encomienda de Segura de la Sierra, probablemente escrita en Marzo de 1218, a su vuelta de Turolis.
Hace tres años, en el 2007, no disfrutamos la fiesta que Teruel es en estas fechas. Fue nuestra primera recreación y una verdadera decepción. Raquel y yo nos conjuramos para volver y poner nuestro corazón en una historia demasiado bonita como para pasarla de largo y de pasada, sin implicarnos hasta el tuétano en ella.
Y lo hemos hecho. Acompañados de buenos amigos, con el tiempo frío amenazando nevar, con un millón de dificultades que hemos ignorado gracias a la ilusión.
Hemos vuelto a Teruel para poder decir, esta vez sí, que hemos estado allí, que hemos vibrado con la historia de sus amantes, que nos emocionamos con su oda y que, por fín, tras tres años esperando poder hacerlo, nos besamos en su honor para que su memoria no caiga en el olvido nunca jamás.
Lucio y Raquel.
Jueves 18:
Llegamos ya anochecido a Teruel, tras haber desafiado a más de tres horas y media de carretera con lluvia y viento. Tras un par de vueltas despistadas que el tomtom nos hizo dar, por fin encontramos el campamento de recreacionistas. Nos pusimos en manos de los Fidelis regis, gente generosa, amable, cercana, tolerante y muy buenos recreadores, amigos del rigor histórico desde la equipación hasta la gastronomía o las ocupaciones de un campamento militar del siglo XIII. Tras los saludos y presentaciones cambiamos nuestras ropas por otras más apropiadas (pasamos del siglo XXI al siglo XIII en un pis pas), y vestidos de caballeros santiaguista y señora (como mola que la Orden de Santiago fuera la única orden de caballería que permitiera el celibato marital), nos fuimos a participar en el acto de cierre de las puertas de la muralla, que hicimos en la plaza de la Catedral, la puerta de Daroca y la de Zaragoza.
No sé si he comentado que llovía a mares, mientras Lucio se integraba en la representación del cierre de puertas (alístate, dicen, reengánchate, dicen y conocerás mundo era una frase que se repitió tanto que fue al final la que mejor recoge el espíritu de los desfiles) yo aproveché para trabar amistad con Rocío y Luisa, y, además de conocerlas a ellas, conocí la parte antigua de Teruel.
Con el vestido y la capa chorreando agua nos fuimos a cenar (a un más que inquietante restaurante chino-medieval); durante la cena pudimos intercambiar opiniones y aprender algo más de historia, gracias a Rocío y a Carlos, que pusieron su amabilidad y cortesía, junto a su sapiencia al servicio de nuestra comodidad. Nos sentimos tan acogidos que estábamos tan bien como si cenáramos en el salón de nuestra propia casa. Tras la cena, fuimos a la hacer la ronda por la muralla para asegurar la seguridad de la ciudad: nos encontramos con borrachos, prostitutas, algún partidario de Azagra al que nuestro capitán, Rafael de Fidelis entró en vereda y a la omnipresente lluvia que nos acompañó toda la noche.
Después, como fin de fiesta, fuimos a echar una mano a los padres de Carlos ya que Fidelis decició compartir una copa de mistela y dulces de la tierra con todos los que acompañaron a la ronda y a los que se acercaban. Gran gesto que dice mucho del carácter de un grupo majo donde los haya. Yo, por mi parte probé todos los dulces y bebí un poco de mistela, y por supuesto ayude a servir a los demás. Fui camarera medieval….
Después volvimos al campamento y desde allí al alojamiento, donde estuvimos charlando un rato con el grupo Fidelis y calentándonos con la mistela que había sobrado antes de ir a la cama. Menos mal que la calefacción estaba muy fuerte y así pusimos a secar nuestras empapadas vestimentas.
Viernes 19:
Nos levantamos de los últimos, no sé si la mistela tuvo la culpa o fue el cansancio de las casi cuatro horas de viaje. La tercera opción es la correcta: Lucio se equivocó al poner el despertador, como siempre. Este marido santiguista mío y la tecnología no se llevan bien, qué le vamos a hacer…
Una vez vestidos nos dirigimos al campamento, y tras saludar a los compañeros montamos nuestra tienda, ayudados por los Fidelis, que siempre estaban ahí para hacer más cómoda nuestra estancia. La tienda que montamos fue la que tan amablemente nos presto Ferny de los Infanzones de Toledo al que tanto echamos de menos. También montamos nuestra mesa, nuestra orgullosa primera obra bricomedieval. Fuimos a dar un paseo por el mercado, y como no sabemos ver sin comprar, aprovechamos que La Costurera Valiente estaba de rebajas y compramos unos zapatos como Dios manda para mi (que ya era hora) y unos botines para Lucio (otros más, que tío).
Tras estas compras, volvimos al campamento y acompañamos a Fidelis al acto del vestir de caballero. Yo llevé el pendón (a la ida porque a la vuelta le toco a Lucio, jejeje)
En el acto, aprendí mucho sobre tejidos y sobre los pellotes, y disfruté con el enfrentamiento de los dos caballeros. Me ilusionó mucho ver tanta gente vestida de época pero lo que más me gusto fueron los niños. Una auténtica gozada.
No queremos dejar de expresar nuestra admiración y cariño por la gente de Teruel que se implica en su Fiesta hasta el extremo. Olé por ellos. Ojalá hubiera un pueblo, un municipio cercano a nuestra tierra donde se pudiera disfrutar de unas fiestas medievales que se parecieran, un poquito nada más, a las de Teruel. Chapó.
De vuelta al campamento calenté al fuego el ajo mataero muy común en nuestra tierra y que además de estar buenísimo (lo hizo mi suegra) da muchas calorías para aguantar el frío. Y aunque no llovía frío hacía mucho. A nuestro compañeros les gusto el ajo, e intercambiamos vino y aceitunas con una pareja portuguesa que vino a recrear a Teruel, con su propio campamento. Aunque ya había comido (el ajo llena cosa mala) no pude dejar de probar el guiso de Rocío a base de congrio y garbanzos. Buenísimo, oiga.
Tras la comida Lucio y yo fuimos a ver el Mausoleo de los Amantes, algo imprescindible e imperdonable que nos dejamos pendiente en nuestra anterior visita a Teruel. Y allí aprendimos más sobre esta hermosa historia de amor. Que bonito es el Mausoleo, que silencioso respeto inspira su concepción. La memoria de los Amantes te llega al alma y te hace enamorarte de la vida. Es impresionante ver las momias bajo las figuras en alabastro de Isabel y Diego. Que envidia para todos los enamorados: han pasado juntos más de siete siglos y siguen vivos en el corazón de todos los turolenses y de los que visitamos esta hermosísima ciudad.
E hicimos tiempo paseando por el enorme mercado a la espera de la llegada del resto del grupo: Carlos, Manolo y Elena, Mario y el otro Carlos desde Albacete, y David y Ana desde Villena.
Cuando llegaron nuestros compañeros y antes de llevarloos a cenar (al mismo Chino donde cenamos la noche anterior, pa qué vamos a ser originales, hombre) y a ver un poco de la ciudad, David y Lucio tuvieron varias conversaciones agradabilísimas con varios santiaguistas, tanto de Teruel como de otras tierras sobre la famosa cruz-espada y su investigación. La frase que todos pensaban y que nadie dijo fue "porqué estos dos nos se habrán estados quietecitos, oiga". Parece que nuestra idea de lo que sería la cruz espada ha despertado un curioso debate muy interesante y que me parece que no acabará aquí..
Aunque todos los recién llegados (y cenados) tenían muchas ganas de vestirse de época, tras el paseo decidimos irnos a descansar que el viaje había sido largo y el día siguiente se anunciaba ilusionantemente duro.
Sábado 20:
Este día amaneció con una señora helada, tan grande que nos obligó a raspar el hielo de los cristales de los coches. Mal rollo para empezar, oiga. Brrr, que frío.
Bajamos hasta el campamento, y nos dedicamos a perder alegremente el tiempo en busca de un lugar donde desayunar decentemente. Tan bien lo hicimos que casi no llegamos a tiempo al campamento para vestirnos y asistir a la explicación de los actos que se iban a celebrar a continuación: la batalla de la Escalinata y la Batalla del Cofiero.
Ya entomces brillaba el sol y se nos anunciaba una muy buena temperatura para disfrutar el día. ¡Qué bien!
En el campamento nos encontramos con Chelo y Diego, que llegaban de Valencia y Enrique y su tropa, desde Alcoy.
Pasada la revisión de armas y escudos, nos enfrentamos en un par de ocasiones dos muros de escudos, con la justificación de que el Señor de Azagra había dado asilo a un perseguido del rey. La lucha de paladines nos regaló nuestra primera derrota de la mañana.
Las fotos de las Batallas de la Escalinata y de Cofiero son de Maribel, que acudió al evento con Paco y su hijo, que se también se llama Paco. Nuestra pequeña tropa santiaguista destacaba por sus sobrevestas y escudos blancos con la cruz espada roja, así que nuestros chicos son fáciles de identificar.
En 1220 se produce el sitio de Albarracín por parte de las tropas reales, al dar acogida Azagra a un perseguido por el rey. Don Rodrigo de Lizana, amigo de Azagra, prendió ilegalmente a don Lope de Albero llevándolo preso a su castillo de Lizana. Un yerno y su hermano llevaron el asunto al rey, el cual falló en contra de Lizana, el cual, tras el ataque del rey para liberar a Lope, se refugió en Albarracín. En junio de 1220 don Jaime sitió Albarracín, dado que Azagra se negó a entregar al fugitivo D. Rodrigo de Lizana. El sitio fue un fracaso y el 12 de agosto el rey está ya en Teruel.
Consumada la Batalla de la Escalinata como primera parte del asedio, nos dirigimos al Cofiero a una batalla en la que se suponía que no teníamos que participar, ya que no nos habíamos inscrito nada más que en la de la Escalinata. Sin embargo, una vez allí (se supone que sólo íbamos a hacer bulto en el desfile) y una vez pedido el permiso correspondiente, a Lucio se le calentó la espada y decidió entrar en el combate, junto con Manolo. Y que gran idea.
La Batalla de Cofiero.
Que batalla tan divertida. Flechas, fustígalos, cargas, muros de escudos… media de hora de combate en la que cruzamos el acero con amigos de toda España (según el periódico el Diario de Teruel, más de 400 personas participaron en la Batalla) como los Aliger Ferrum, los propios Fidelis, los Caballeros del Duero, los amigos de Acha o la Mesnada Concejil de Medina del Campo. Al final fuimos derrotados de nuevo sobre el embarrado campo del Cofiero. Vaya, que llevamos la negra.
Luego volvimos al campamento, cansados, satisfechos, y empezando a murmurar eso de “cariño, si no ha sido culpa mía”, “es que me han liado los amigos”, “ya sabes como son…”… previendo una tercera derrota en lo que iba de mañana por eso de no haber avisado a Raquel de que nos íbamos a Cofiero, y porque como todos sabemos ya, la Orden de Santiago es la única que permitió a sus monjes soldados el voto de castidad marital (vaya que se podían casar).
Las chicas ya se habían puesto manos a la obra, y preparado la comida que consistió en alubias, queso y fiambres. Estuvo tan deliciosa que Diego hasta rompió la silla de lo bien que le “sentó”.
Tras la comida, tuvimos un rato de moneo hasta decidir que haríamos a continuación, y al final ganó el té, en la que, como a buenos monjes santiaguistas, el mismo Espíritu Divino nos acompañó (mirad la foto, mirad la estela de luz: la paloma no salió porque Carlos no supo encuadrar la foto bien, pero estaba justo encima de nosotros).
Nos fuimos al mercado, paseamos, compramos unas parrillas para asar las longanizas, los chorizos, las morcillas y la panceta, de la cena y dimos una vuelticilla por el gran mercado.
Nos encontramos con Quique y su grupo y los emplazamos para que nos acompañaran en el desfile de la entrada de Diego, por la Puerta de Daroca.
Bajamos al campamento, nos volvimos a poner los yelmos, nos ceñimos las espadas y nos convertimos en una verdadera tropa santiaguista. Aún recuero la frase de David.. “al final te has hecho una Orden militar”… pues sí. Ha surgido de la nada, de una idea, de una corazonada y se ha puesto de largo en Teruel, el mejor evento para ello, sin ningún género de duda.
Tras una esforzada subida a la puerta de Daroca, nos aprestamos en ella esperando la llegada de Diego. Mientras, nuestras chicas y civiles ya estaban convenientemente apostados en la plaza del Torico para ver la petición del beso de Diego a Isabel.
A Lucio le pidieron que formara parte del séquito de Diego, con lo que se separó del grupo (la historia de hace tres años se repetía) para entrar después que los demás y entonar el SE CANTO antes de la llegada de Diego.
Y nos bajamos al campamento sin poder ver el espectáculo cosa que, al menos las chicas y civiles sí pudieron. Cuando llegaron preparamos la cena y desmontamos el campamento, para poder dormir un poco más y asegurarnos de desmontar y plegar la tienda seca, en previsión de lluvias o nieves durante la noche.
Tras la cena, por un momento, nos pareció vivir un sueño narcótico y drogado, al ver a un grupo de amigos, capitaneados por Ulrich, de los Caballeros del Duero, poniendo en escena la Haca, a pecho descubierto, a pesar del gélido ambiente reinante.
Y, a pesar del frío, disfrutamos una divertidísima noche de humor medieval gracias a David y Enrique de Fidelis, antes de irnos a acostar. Creo que nos dormimos con la sonrisa en los labios, y con el dolor en las articulaciones de la mandíbula propio de las carcajadas sanas y continuadas.
Domingo 21.
Amaneció el día amenazando nieve, tanto que algunos copos cayeron sobre nosotros mientras cargábamos los coches.
Pero no fue para tanto, y decidimos arriesgarnos a ver lo más romántico de estas fiestas: la llegada del séquito fúnebre de Diego e Isabel al Museo Provincial, el romance de ciego de su historia, la maravillosa Oda de los Amantes, la invitación al beso en su honor y sus latidos (tambores y timbales retonando como mil truenos enamorados)..
Después nos despedimos de todos nuestros amigos, de los Fidelis, de los que tengo que volver a destacar su humildad, su casta y hospitalidad, y volvimos a casa con la esperanza de volver a Teruel, quizás el año que viene, quizás aún más tarde. Pero de volver.
Porque hace tres años no disfrutamos la fiesta. Fue nuestra primera recreación y una verdadera decepción. Raquel y yo nos conjuramos para volver y poner nuestro corazón en una historia demasiado bonita como para pasarla de largo y de pasada, sin implicarnos hasta el tuétano en ella.
Y lo hemos hecho. Acompañados de buenos amigos, con el tiempo frío amenazando nevar. Hemos vuelto a Teruel para poder decir, esta vez sí, que hemos estado allí, que hemos vibrado con la historia de sus amantes, que nos emocionamos con su oda y que, por fín, tras tres años esperando poder hacerlo, nos besamos en su honor para que su memoria no caiga en el olvido nunca más.
Raquel y Lucio.
La más bella historia de amor.
Partió Don Diego Marcilla a la guerra, a hacer fortuna y ganar fama que le valiera para que el padre de Isabel de Segura bendijese el amor, cariñoso y tierno que desde la niñez uno al otro se profesaron con pasión.
Cinco años le dieron de plazo, y no más tardó en volver a Teruel a reclamar el premio de su corazón.
Pero llegado a Teruel le cuentan que Isabel, obligada por su padre, ha casado con un tal Azagra, señor de muchas riquezas y gran linaje.
Angustiado por la traición, pide un solo beso a Isabel, para calmar su dolor. Isabel se lo niega, ya que es mujer de otro varón, y Diego muere de pena, roto en mil pedazos su corazón.
Grandes funerales, luto, lágrimas y dolor recorren las calles de Teruel, llorando al gran campeón.
En plenas exequias se acerca Isabel a darle el beso que en vida le negó. Y juntando sus labios muere sobre él, de remordimiento y de amor .
Y yacerán, siempre juntos toda la eternidad. No pudieron compartir su vida terrena, pero la pareja del beso la vida eterna compartirán, viviendo en cada uno de los besos que los enamorados se dan.
Romance de los Amantes. Lucyano Gonzalez, freyle de la Encomienda de Segura de la Sierra, probablemente escrita en Marzo de 1218, a su vuelta de Turolis.
Hace tres años, en el 2007, no disfrutamos la fiesta que Teruel es en estas fechas. Fue nuestra primera recreación y una verdadera decepción. Raquel y yo nos conjuramos para volver y poner nuestro corazón en una historia demasiado bonita como para pasarla de largo y de pasada, sin implicarnos hasta el tuétano en ella.
Y lo hemos hecho. Acompañados de buenos amigos, con el tiempo frío amenazando nevar, con un millón de dificultades que hemos ignorado gracias a la ilusión.
Hemos vuelto a Teruel para poder decir, esta vez sí, que hemos estado allí, que hemos vibrado con la historia de sus amantes, que nos emocionamos con su oda y que, por fín, tras tres años esperando poder hacerlo, nos besamos en su honor para que su memoria no caiga en el olvido nunca jamás.
Lucio y Raquel.
Jueves 18:
Llegamos ya anochecido a Teruel, tras haber desafiado a más de tres horas y media de carretera con lluvia y viento. Tras un par de vueltas despistadas que el tomtom nos hizo dar, por fin encontramos el campamento de recreacionistas. Nos pusimos en manos de los Fidelis regis, gente generosa, amable, cercana, tolerante y muy buenos recreadores, amigos del rigor histórico desde la equipación hasta la gastronomía o las ocupaciones de un campamento militar del siglo XIII. Tras los saludos y presentaciones cambiamos nuestras ropas por otras más apropiadas (pasamos del siglo XXI al siglo XIII en un pis pas), y vestidos de caballeros santiaguista y señora (como mola que la Orden de Santiago fuera la única orden de caballería que permitiera el celibato marital), nos fuimos a participar en el acto de cierre de las puertas de la muralla, que hicimos en la plaza de la Catedral, la puerta de Daroca y la de Zaragoza.
No sé si he comentado que llovía a mares, mientras Lucio se integraba en la representación del cierre de puertas (alístate, dicen, reengánchate, dicen y conocerás mundo era una frase que se repitió tanto que fue al final la que mejor recoge el espíritu de los desfiles) yo aproveché para trabar amistad con Rocío y Luisa, y, además de conocerlas a ellas, conocí la parte antigua de Teruel.
Con el vestido y la capa chorreando agua nos fuimos a cenar (a un más que inquietante restaurante chino-medieval); durante la cena pudimos intercambiar opiniones y aprender algo más de historia, gracias a Rocío y a Carlos, que pusieron su amabilidad y cortesía, junto a su sapiencia al servicio de nuestra comodidad. Nos sentimos tan acogidos que estábamos tan bien como si cenáramos en el salón de nuestra propia casa. Tras la cena, fuimos a la hacer la ronda por la muralla para asegurar la seguridad de la ciudad: nos encontramos con borrachos, prostitutas, algún partidario de Azagra al que nuestro capitán, Rafael de Fidelis entró en vereda y a la omnipresente lluvia que nos acompañó toda la noche.
Después, como fin de fiesta, fuimos a echar una mano a los padres de Carlos ya que Fidelis decició compartir una copa de mistela y dulces de la tierra con todos los que acompañaron a la ronda y a los que se acercaban. Gran gesto que dice mucho del carácter de un grupo majo donde los haya. Yo, por mi parte probé todos los dulces y bebí un poco de mistela, y por supuesto ayude a servir a los demás. Fui camarera medieval….
Después volvimos al campamento y desde allí al alojamiento, donde estuvimos charlando un rato con el grupo Fidelis y calentándonos con la mistela que había sobrado antes de ir a la cama. Menos mal que la calefacción estaba muy fuerte y así pusimos a secar nuestras empapadas vestimentas.
Viernes 19:
Nos levantamos de los últimos, no sé si la mistela tuvo la culpa o fue el cansancio de las casi cuatro horas de viaje. La tercera opción es la correcta: Lucio se equivocó al poner el despertador, como siempre. Este marido santiguista mío y la tecnología no se llevan bien, qué le vamos a hacer…
Una vez vestidos nos dirigimos al campamento, y tras saludar a los compañeros montamos nuestra tienda, ayudados por los Fidelis, que siempre estaban ahí para hacer más cómoda nuestra estancia. La tienda que montamos fue la que tan amablemente nos presto Ferny de los Infanzones de Toledo al que tanto echamos de menos. También montamos nuestra mesa, nuestra orgullosa primera obra bricomedieval. Fuimos a dar un paseo por el mercado, y como no sabemos ver sin comprar, aprovechamos que La Costurera Valiente estaba de rebajas y compramos unos zapatos como Dios manda para mi (que ya era hora) y unos botines para Lucio (otros más, que tío).
Tras estas compras, volvimos al campamento y acompañamos a Fidelis al acto del vestir de caballero. Yo llevé el pendón (a la ida porque a la vuelta le toco a Lucio, jejeje)
En el acto, aprendí mucho sobre tejidos y sobre los pellotes, y disfruté con el enfrentamiento de los dos caballeros. Me ilusionó mucho ver tanta gente vestida de época pero lo que más me gusto fueron los niños. Una auténtica gozada.
No queremos dejar de expresar nuestra admiración y cariño por la gente de Teruel que se implica en su Fiesta hasta el extremo. Olé por ellos. Ojalá hubiera un pueblo, un municipio cercano a nuestra tierra donde se pudiera disfrutar de unas fiestas medievales que se parecieran, un poquito nada más, a las de Teruel. Chapó.
De vuelta al campamento calenté al fuego el ajo mataero muy común en nuestra tierra y que además de estar buenísimo (lo hizo mi suegra) da muchas calorías para aguantar el frío. Y aunque no llovía frío hacía mucho. A nuestro compañeros les gusto el ajo, e intercambiamos vino y aceitunas con una pareja portuguesa que vino a recrear a Teruel, con su propio campamento. Aunque ya había comido (el ajo llena cosa mala) no pude dejar de probar el guiso de Rocío a base de congrio y garbanzos. Buenísimo, oiga.
Tras la comida Lucio y yo fuimos a ver el Mausoleo de los Amantes, algo imprescindible e imperdonable que nos dejamos pendiente en nuestra anterior visita a Teruel. Y allí aprendimos más sobre esta hermosa historia de amor. Que bonito es el Mausoleo, que silencioso respeto inspira su concepción. La memoria de los Amantes te llega al alma y te hace enamorarte de la vida. Es impresionante ver las momias bajo las figuras en alabastro de Isabel y Diego. Que envidia para todos los enamorados: han pasado juntos más de siete siglos y siguen vivos en el corazón de todos los turolenses y de los que visitamos esta hermosísima ciudad.
E hicimos tiempo paseando por el enorme mercado a la espera de la llegada del resto del grupo: Carlos, Manolo y Elena, Mario y el otro Carlos desde Albacete, y David y Ana desde Villena.
Cuando llegaron nuestros compañeros y antes de llevarloos a cenar (al mismo Chino donde cenamos la noche anterior, pa qué vamos a ser originales, hombre) y a ver un poco de la ciudad, David y Lucio tuvieron varias conversaciones agradabilísimas con varios santiaguistas, tanto de Teruel como de otras tierras sobre la famosa cruz-espada y su investigación. La frase que todos pensaban y que nadie dijo fue "porqué estos dos nos se habrán estados quietecitos, oiga". Parece que nuestra idea de lo que sería la cruz espada ha despertado un curioso debate muy interesante y que me parece que no acabará aquí..
Aunque todos los recién llegados (y cenados) tenían muchas ganas de vestirse de época, tras el paseo decidimos irnos a descansar que el viaje había sido largo y el día siguiente se anunciaba ilusionantemente duro.
Sábado 20:
Este día amaneció con una señora helada, tan grande que nos obligó a raspar el hielo de los cristales de los coches. Mal rollo para empezar, oiga. Brrr, que frío.
Bajamos hasta el campamento, y nos dedicamos a perder alegremente el tiempo en busca de un lugar donde desayunar decentemente. Tan bien lo hicimos que casi no llegamos a tiempo al campamento para vestirnos y asistir a la explicación de los actos que se iban a celebrar a continuación: la batalla de la Escalinata y la Batalla del Cofiero.
Ya entomces brillaba el sol y se nos anunciaba una muy buena temperatura para disfrutar el día. ¡Qué bien!
En el campamento nos encontramos con Chelo y Diego, que llegaban de Valencia y Enrique y su tropa, desde Alcoy.
Pasada la revisión de armas y escudos, nos enfrentamos en un par de ocasiones dos muros de escudos, con la justificación de que el Señor de Azagra había dado asilo a un perseguido del rey. La lucha de paladines nos regaló nuestra primera derrota de la mañana.
Las fotos de las Batallas de la Escalinata y de Cofiero son de Maribel, que acudió al evento con Paco y su hijo, que se también se llama Paco. Nuestra pequeña tropa santiaguista destacaba por sus sobrevestas y escudos blancos con la cruz espada roja, así que nuestros chicos son fáciles de identificar.
En 1220 se produce el sitio de Albarracín por parte de las tropas reales, al dar acogida Azagra a un perseguido por el rey. Don Rodrigo de Lizana, amigo de Azagra, prendió ilegalmente a don Lope de Albero llevándolo preso a su castillo de Lizana. Un yerno y su hermano llevaron el asunto al rey, el cual falló en contra de Lizana, el cual, tras el ataque del rey para liberar a Lope, se refugió en Albarracín. En junio de 1220 don Jaime sitió Albarracín, dado que Azagra se negó a entregar al fugitivo D. Rodrigo de Lizana. El sitio fue un fracaso y el 12 de agosto el rey está ya en Teruel.
Consumada la Batalla de la Escalinata como primera parte del asedio, nos dirigimos al Cofiero a una batalla en la que se suponía que no teníamos que participar, ya que no nos habíamos inscrito nada más que en la de la Escalinata. Sin embargo, una vez allí (se supone que sólo íbamos a hacer bulto en el desfile) y una vez pedido el permiso correspondiente, a Lucio se le calentó la espada y decidió entrar en el combate, junto con Manolo. Y que gran idea.
La Batalla de Cofiero.
Que batalla tan divertida. Flechas, fustígalos, cargas, muros de escudos… media de hora de combate en la que cruzamos el acero con amigos de toda España (según el periódico el Diario de Teruel, más de 400 personas participaron en la Batalla) como los Aliger Ferrum, los propios Fidelis, los Caballeros del Duero, los amigos de Acha o la Mesnada Concejil de Medina del Campo. Al final fuimos derrotados de nuevo sobre el embarrado campo del Cofiero. Vaya, que llevamos la negra.
Luego volvimos al campamento, cansados, satisfechos, y empezando a murmurar eso de “cariño, si no ha sido culpa mía”, “es que me han liado los amigos”, “ya sabes como son…”… previendo una tercera derrota en lo que iba de mañana por eso de no haber avisado a Raquel de que nos íbamos a Cofiero, y porque como todos sabemos ya, la Orden de Santiago es la única que permitió a sus monjes soldados el voto de castidad marital (vaya que se podían casar).
Las chicas ya se habían puesto manos a la obra, y preparado la comida que consistió en alubias, queso y fiambres. Estuvo tan deliciosa que Diego hasta rompió la silla de lo bien que le “sentó”.
Tras la comida, tuvimos un rato de moneo hasta decidir que haríamos a continuación, y al final ganó el té, en la que, como a buenos monjes santiaguistas, el mismo Espíritu Divino nos acompañó (mirad la foto, mirad la estela de luz: la paloma no salió porque Carlos no supo encuadrar la foto bien, pero estaba justo encima de nosotros).
Nos fuimos al mercado, paseamos, compramos unas parrillas para asar las longanizas, los chorizos, las morcillas y la panceta, de la cena y dimos una vuelticilla por el gran mercado.
Nos encontramos con Quique y su grupo y los emplazamos para que nos acompañaran en el desfile de la entrada de Diego, por la Puerta de Daroca.
Bajamos al campamento, nos volvimos a poner los yelmos, nos ceñimos las espadas y nos convertimos en una verdadera tropa santiaguista. Aún recuero la frase de David.. “al final te has hecho una Orden militar”… pues sí. Ha surgido de la nada, de una idea, de una corazonada y se ha puesto de largo en Teruel, el mejor evento para ello, sin ningún género de duda.
Tras una esforzada subida a la puerta de Daroca, nos aprestamos en ella esperando la llegada de Diego. Mientras, nuestras chicas y civiles ya estaban convenientemente apostados en la plaza del Torico para ver la petición del beso de Diego a Isabel.
A Lucio le pidieron que formara parte del séquito de Diego, con lo que se separó del grupo (la historia de hace tres años se repetía) para entrar después que los demás y entonar el SE CANTO antes de la llegada de Diego.
Y nos bajamos al campamento sin poder ver el espectáculo cosa que, al menos las chicas y civiles sí pudieron. Cuando llegaron preparamos la cena y desmontamos el campamento, para poder dormir un poco más y asegurarnos de desmontar y plegar la tienda seca, en previsión de lluvias o nieves durante la noche.
Tras la cena, por un momento, nos pareció vivir un sueño narcótico y drogado, al ver a un grupo de amigos, capitaneados por Ulrich, de los Caballeros del Duero, poniendo en escena la Haca, a pecho descubierto, a pesar del gélido ambiente reinante.
Y, a pesar del frío, disfrutamos una divertidísima noche de humor medieval gracias a David y Enrique de Fidelis, antes de irnos a acostar. Creo que nos dormimos con la sonrisa en los labios, y con el dolor en las articulaciones de la mandíbula propio de las carcajadas sanas y continuadas.
Domingo 21.
Amaneció el día amenazando nieve, tanto que algunos copos cayeron sobre nosotros mientras cargábamos los coches.
Pero no fue para tanto, y decidimos arriesgarnos a ver lo más romántico de estas fiestas: la llegada del séquito fúnebre de Diego e Isabel al Museo Provincial, el romance de ciego de su historia, la maravillosa Oda de los Amantes, la invitación al beso en su honor y sus latidos (tambores y timbales retonando como mil truenos enamorados)..
Después nos despedimos de todos nuestros amigos, de los Fidelis, de los que tengo que volver a destacar su humildad, su casta y hospitalidad, y volvimos a casa con la esperanza de volver a Teruel, quizás el año que viene, quizás aún más tarde. Pero de volver.
Porque hace tres años no disfrutamos la fiesta. Fue nuestra primera recreación y una verdadera decepción. Raquel y yo nos conjuramos para volver y poner nuestro corazón en una historia demasiado bonita como para pasarla de largo y de pasada, sin implicarnos hasta el tuétano en ella.
Y lo hemos hecho. Acompañados de buenos amigos, con el tiempo frío amenazando nevar. Hemos vuelto a Teruel para poder decir, esta vez sí, que hemos estado allí, que hemos vibrado con la historia de sus amantes, que nos emocionamos con su oda y que, por fín, tras tres años esperando poder hacerlo, nos besamos en su honor para que su memoria no caiga en el olvido nunca más.
Raquel y Lucio.
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jueves, 18 de febrero de 2010
Ya lo tenemos todo para Teruel... creemos.
Bueno, pues tras una larga tarde de carretera y gps, ya tenemos la tienda para montar campamento en Teruel (cortesía de Ferny, de los Infanzones de Toledo, que esta vez no nos puede acompañar), mesa, banco, palitroque con tela (quiero decir, estandarte...), trévedes, etc, etc.
Voy a comprar ahora mismo las parrillas, el pan, el líquido para encender fuego (con el frío y la humedad que harán seguro que nos vienen bien), y a ver si pillo dos jarritas de medio litro, que son más cómodas para beber que nuestros vasitos.
En fin, ya os contaremos a la vuelta. Esta tarde, salimos para Teruel.
Voy a comprar ahora mismo las parrillas, el pan, el líquido para encender fuego (con el frío y la humedad que harán seguro que nos vienen bien), y a ver si pillo dos jarritas de medio litro, que son más cómodas para beber que nuestros vasitos.
En fin, ya os contaremos a la vuelta. Esta tarde, salimos para Teruel.
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lunes, 15 de febrero de 2010
FABRICANDO UNA MESA DESMONTABLE "MEDIEVAL"...
Solucionado el problema del material, teníamos que decidir dónde iba a ser el campo de batalla. El pasillo no acaba de convencernos, sobre todo por la falta de espacio y por la luz, que es bastante insuficiente y demasiado eléctrica.
Amenazando nevada, nuestra terraza no parecía una buena opción, sobre todo por la palpable falta de techo de la que adolece.
El salón, el dormitorio ni los baños nos convencían. Bastante difícil teníamos ya la batalla que se nos antojaba muy en nuestra contra como para elegir mal el lugar.
Al final nos decantamos por la cocina, sobre todo por la mesa, recia, resistente, que tenemos allí, producto de un pilla-atrapa-salcorriendo de un contenedor que hace tiempo asaltamos.
Lo primero fue tomarle las medidas al caballete, una vez abierto, para marcar donde colocar los listones que van a impedir que el tablero resbale, una vez montada la mesa.
A continuación, taladramos encima de un trozo de madera mártir, que no sabíamos porqué, viví en la terraza de la cocina desde tiempo inmemorial. ¡MI PRIMER AGUJERO!
Pero como vimos que la madera mártir resbalaba sobre la mesa al ser taladrada, decidimos sujetar con mordazas los listones al mártir que íbamos a utilizar.
El pobrecito Jaus, sufrió en silencio su miedo...
La cosa parecía demasiado fácil. Todo estaba saliendo a la primera y en un tiempo record. No podía ser. Incluso decidimos probar que el tornillo cupiera en el agujero, por si acaso. ENTRABA A LA PERFECCIÓN.
Animados por el éxito, decidimos seguir adelante. Taladramos los cuatro listones y…. para que no fuera demasiado perfecto, tiré al suelo la caja de los tornillos, las tuercas y las arandelas… menos mal, empezaba a no reconocerme.
A continuación, taladramos los listones de madera, y pusimos los tornillos para unir así las dos planchas. Para la versión 2.0 estamos pensando en cambiar estos tornos por otros de cabeza plaza y redonda, que dan más el pego.
Voilá! Ya tenemos nuestra mesa casi terminada.
A continuación, para darle un aire más histórico, le quitamos las bisagras metálicas y las sustituimos por dos cachos de cuerda.
Y a continuación, le pusimos encima un trapito y algunos de los cacharros que vamos a llevarnos a Teruel para la cocina, para que queda bonito. Esto ya lo hicimos en pasillo, para que se viera mejor la foto…
Dada la falta de tiempo, no hemos podido barnizarla, ni darle una capita de cola de carpintero, ni nada. Pero oye, de momento tenemos una mesa para 8 personasapretaditasparaconvatirmejorelfrío, que hasta ahora no teníamos. Es pequeñita, de acuerdo, pero es que ni no, no cabría en el coche.
La versión 2.0 ya estará mejorada: Tornos de cabeza aplastada y redondeada, pintados de negro, quizás un tercer listón en medio, para que sea más amplia; encolada y barnizada… pero todo esto es demasiado pedir ahora dada nuestra pobre destreza con el bricolaje y el escaso tiempo con el que contamos.
Envalentonados por nuestro éxito, nos atrevimos a colgar un reloj en la cocina, y a empezar una funda de cuero para mi espada (ya que la anterior murió en la batalla de L´Alcudia.
Pero eso ya es otra historia....
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domingo, 4 de octubre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
YA SÓLO QUEDAN UNOS DÍAS...
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martes, 15 de septiembre de 2009
OOOOHHHHH, LA FERIA!!!
El pasado fin de semana, unos buenos amigos se dejaron caer por Albacete para conocer su Feria y dejarnos, de paso, disfrutar de su compañía.
A pesar de lluvia que cayó, hicimos lo típico: comer como salvajes, andar como ovejos y beber hasta que los párpados nos recordaron que ya no veríamos los veinticinco ninguno de nosotros (bueno, ni los treinta, jejeje).
El domingo, los levantamos tempranos (gracias, Gachán), y tuvimos una visita algo más cultureta de la Feria: el puesto de libros de ocasión y comics de El Joven, la exposición del Concurso de Cuchillería y algo de historia.
Y por el resto de la Feria que decir... que no sé cómo aguantamos estos diez días, vivos y enteros (y como lo soporta la cuenta del Banco, ni la crisis puede con la Feria, joé). A comer con mis padres, mi hermano, Mª José y el chiquitín; a comer con los amigos y su test de compatibilidad a traición; a comer con los padre de Rakel... Dios mío, yo no sé ni cómo lo conseguimos soportar.
Pero ¡PRUEBA SUPERADA! Otra Feria que pasa sin llevarnos por delante.
Por cierto, ¿Os he comentado que sólo faltan doce días para que nos casemos? Qué largo me parece, y qué ganas de que llegue....
A pesar de lluvia que cayó, hicimos lo típico: comer como salvajes, andar como ovejos y beber hasta que los párpados nos recordaron que ya no veríamos los veinticinco ninguno de nosotros (bueno, ni los treinta, jejeje).
El domingo, los levantamos tempranos (gracias, Gachán), y tuvimos una visita algo más cultureta de la Feria: el puesto de libros de ocasión y comics de El Joven, la exposición del Concurso de Cuchillería y algo de historia.
Y por el resto de la Feria que decir... que no sé cómo aguantamos estos diez días, vivos y enteros (y como lo soporta la cuenta del Banco, ni la crisis puede con la Feria, joé). A comer con mis padres, mi hermano, Mª José y el chiquitín; a comer con los amigos y su test de compatibilidad a traición; a comer con los padre de Rakel... Dios mío, yo no sé ni cómo lo conseguimos soportar.
Pero ¡PRUEBA SUPERADA! Otra Feria que pasa sin llevarnos por delante.
Por cierto, ¿Os he comentado que sólo faltan doce días para que nos casemos? Qué largo me parece, y qué ganas de que llegue....
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miércoles, 9 de septiembre de 2009
Varias cosas atrasadas...
Uf, uf, arf, arf.... a contrareloj, como siempre os comento nuestras últimas cosillas...
Estuvimos en la Feria Barroca de Almansa, y nos lo pasamos francamente bien. Ahí os dejo el enlace al blog de David, donde lo relata con pelos y señales. Poco más puedo añadir, salvo agradecer a Almansa y a nuestros amigos Herminio, Juan y a todos los integrantes del Tercio de Morados Viejos su hospitalidad.
http://cronistadearena.blogspot.com/2009/09/instantes-en-el-mercado-barroco-de.html
Tengo que comentaros que en este mercado se ha fraguado la creación (o re-creación para ser más exactos) de un Tercio que va a abarcar desde finales del siglo XVI hasta el XVIII. Ya os iremos comentando, pero vamos a ser los más bravucones, bocingleros y buscabullas de todos los soldados que hayan conocido cuantos sirvieron a la sombra de la Cruz de San Andrés.
El fin de semana siguiente, estuvimos en la boda de Átaly y Antonio, cantando y celebrando con ellos su unión. Le deseamos a los novios lo mejor en esta vida junta que comienza ahora. Un beso, Átaly y Antonio.
De esa boda recordar que perdimos la voz, la vergüenza, que bailamos como hace siglos que no hacíamos y que cantamos como posesos. De la comida, no hablo, jejeje. De la compañía... gracias doy al cielo por mis hermanos, por mi Comunidad. Al final, lo único que le da sabor a la vida no es el éxito, ni el dinero, ni el reconocimiento, sino simplemente el amor y la amistad. El resto es anecdótico.
Y el siguiente fin de semana fue maratoniano. Viajamos a Valencia, el sábado por la mañana para ver a Chelo y Diego y que Raquel se probara de nuevo su traje de novia. Va a ser distinto, aunque no os pueda decir nada más, ya que, como buen novio, no lo veré hasta el día de la boda.
Comimos una paella buenísima en la parcela de los papás de Chelo y nos fuimos a Alcoy, donde compramos para el día siguiente. A continuación, a Villena, a disfrutar de sus fiestas, con el mejor cicerone que se puede tener: nuestro entrañable Pater. Aguantamos hasta las 6 de la mañana sin acostarnos y a las ocho nos despertó el inseparable de Luis y Virgina.

A las 10.30 arriba para ir a la parcela de los papás de Josevi, en Onteniente, donde además de una excelente comida y exquisita hospitalidad, pudimos disfrutar de un ratito de esgrima. Madre mía que mono de espada, oiga.
Por cierto, que ayer me llegó el regalo de boda de Mª Isabel, la hija de Manoli, una amiga de verdad de mi mamá. Una réplica de mosquete napoleónico que es una preciosidad. No es funcional, es decir que no dispara, porque ni Raquel ni yo queremos armas de fuego en casa, pero seguro que nos acompañará a multitud de recreaciones y momentos frikies a lo largo de muchos años. Gracias, Mª Isabel.

Es igual que éste que llevo en la foto. Una pasada, y un buen desembolso de dinero. GRACIAS OTRA VEZ, Mª ISABEL!!!!!!
Y vuelta a casa, que la Feria no perdona. Y en cuanto acabe la Feria estaremos completamente liados con la boda. Jejeje.
Bueno, y entremedias, empezaremos a entrenar otra vez.
Ésto no es vida, oiga.
viernes, 21 de agosto de 2009
Mis disculpas...
He tenido el blog un poco abandonado estas semanas, sobre todo por problemas de conexión a internet, pero también por dejadez.
Así que muy rapidamente, paso a comentaros que hemos estado en Calpe unos días, de descanso, que organizamos y participamos en la recreación de Chinchilla (aqui hay unas crónicas muy buenas: http://cronistadearena.blogspot.com/2009/08/en-la-chinchilla-de-la-1488-2-parte.html y http://cronistadearena.blogspot.com/2009/08/jura-de-fueros-chinchilla-1488.html ). También acudimos a la Academia Nacional de la Asociación de Esgrima Antigua de este año, fuimos a la recreación de la Defensa de Logroño en el año 1624 y muchísimas cosas más.
El fin de semana pasado estuvimos en la Alcudia, en un espectáculo de inauguración del Cotif, del que David hizo una crónica estupenda, como siempre: http://cronistadearena.blogspot.com/2009/08/entre-bambalinas.html
Y Raquel, su sobrino Pedrín, y yo, fuimos al día siguiente al zoológico de Elche, Río Safari, y nos los pasamos en grande!
y nos estamos preparando para asistir a la Feria Barroca de Almansa, que promete ser muy divertida.
Prometo subir la crónica, aunque no tenga fotos, la semana que viene!
Así que muy rapidamente, paso a comentaros que hemos estado en Calpe unos días, de descanso, que organizamos y participamos en la recreación de Chinchilla (aqui hay unas crónicas muy buenas: http://cronistadearena.blogspot.com/2009/08/en-la-chinchilla-de-la-1488-2-parte.html y http://cronistadearena.blogspot.com/2009/08/jura-de-fueros-chinchilla-1488.html ). También acudimos a la Academia Nacional de la Asociación de Esgrima Antigua de este año, fuimos a la recreación de la Defensa de Logroño en el año 1624 y muchísimas cosas más.
El fin de semana pasado estuvimos en la Alcudia, en un espectáculo de inauguración del Cotif, del que David hizo una crónica estupenda, como siempre: http://cronistadearena.blogspot.com/2009/08/entre-bambalinas.html
Y Raquel, su sobrino Pedrín, y yo, fuimos al día siguiente al zoológico de Elche, Río Safari, y nos los pasamos en grande!
y nos estamos preparando para asistir a la Feria Barroca de Almansa, que promete ser muy divertida.
Prometo subir la crónica, aunque no tenga fotos, la semana que viene!
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muchos despistes...
martes, 4 de agosto de 2009
Para la libertad... toca cambiar de rumbo, otra vez
29 de julio de 2009-07-29
Hoy dudo entre preparar la promoción interna en el puesto de trabajo, o decidirme a estudiar alguna otra titulación, en el Obispado de Albacete o en la UNED. El corazón me dice una cosa y la cabeza otra. Después de haber leído el cuadernillo de Cristianismo y Justicia titulado “El joven, el gurú y el pájaro”, de Josep F. Maria i Serrano, me siento muy tentado de hacer lo que el corazón me pide y no lo que la prudente razón aconseja.
A día de hoy –no está mal, después de 37 tacos- me doy cuenta que siempre me han gustado las ciencias sociales como la psicología, la pedagogía o la teología. A lo mejor por su gran aplicación práctica para ayudar a la gente a encontrar la felicidad, a enseñarles a aceptarse, a quererse y, como consecuencia, a aceptar y a querer a los demás. Siempre he creído que la fe es importante en el mundo cotidiano, y que mi propia libertad debe desembocar en una vida para los demás. Y que esa libertad, entendida como esfuerzo para los demás traerá la esperanza.
Y resulta que ya hubo quien le puso letra antes a este pensamiento, creando un inmortal canto de esperanza. Disfrútala conmigo:
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,como un árbol carnal,
generoso y cautivo,doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazonesque arenas en mi pecho:
dan espumas mis venas,y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazosde los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
MIGUEL HERNÁNDEZ, El hombre acecha, (1938-39)
02/08/2009
Hoy nace en mi cabeza un nuevo enfoque para mi blog…
Je, y es que con mis sempiternos problemas con Internet, no sé cuándo podré realizarlo. Pero ya ha nacido en mi cabeza.
Y es más como una exigencia que me hago mí mismo para continuar creciendo para seguir avanzando, para no dejarme inmovilizar ni por mi pereza espiritual o mi desencanto vital.
Es muy duro darte cuenta que eres demasiado débil para poner en práctica todo lo que has aprendido que está bien y que es bueno. Y esa desilusión te obliga a ir dejando tus creencias porque no puedes darles forma: como el pintor que tiene en su cabeza una imagen y por su falta de capacidad no es capaz de plasmarlo.
Pero cuando uno fue feliz anhela volver al lugar donde lo fue. Es como volver al pueblo donde uno jugaba de niño. Por supuesto que no será lo mismo, pero la esperanza de volver a sentir paz y alegría te impulsa a todo.
Así que manos a la obra. El blog será una bitácora de mi búsqueda de la espiritualidad, de esas ideas, de esas creencias que me hicieron creer en un mundo mejor, en una sociedad feliz. Será mi blog un rincón escondido, una casa abandonada cuyos recuerdos –una carta oculta en un cajón, una cuchara sobre una mesa, una caja de zapatos llena de antiguas fotografías- aún son capaces de espolear la imaginación de un espíritu de niño atrapado en un cuerpo de adulto.
04/08/2009
Seamos leyenda...
Bueno, pues continúo con mi búsqueda de mí mismo. Antes de ayer, Raquel y yo vimos de nuevo la película “Soy Leyenda”, interpretada por Will Smith, y reconozco que me había olvidado de los dos mensajes más importantes que esta película puede ofrecer: el dolor de la soledad y la necesidad de creer.
El doctor Neville es el ejemplo, el estereotipo de persona superviviente, íntegra y sin esperanza que pasa sus días obligado a luchar. Quizás por que no tenga nada más. Y vive tan abrumado por el peso de la soledad que la muerte de su perra le provoca la necesidad de suicidarse, de acabar con su propia existencia, olvidando todo ese trabajo que hasta ahora había llevado a cabo por encontrar un remedio contra la terrible enfermedad que casi se ha cobrado a toda la población humana.
Sin embargo, la aparición de una joven madre y su hijo, tan duros como él mismo pero infinitamente menos brillantes –aunque portadores de una fuerza que al doctor ya le había abandonado-, le salva de su intento de suicidio, de lo que hubiera sido una muerte sin esperanza.
Poco después, la creencia de la mujer en un Dios luchador y compasivo (curioso ese cartel que aparece al principio de la película que reza “Dios aún nos quiere”), el cariño que el doctor Neville tenía por su hija y una serie de señales que interpreta en forma de mariposa, le lleva a morir por una causa, por una razón.
Un alegato a la fe, un manifestación de fe oculta en una película de acción y zombies, con un significado, creo yo, más profundo y trascendental de lo que se pueda esperar de una película más.
Y sobre la soledad… podríamos hablar mucho, largo y tendido. Pero aunque no lo queramos reconocer, todos necesitamos a las personas. Ya sean nuestras parejas, nuestros amigos, compañeros de trabajo, nuestra familia o cualquiera con los que compartamos nuestras aficiones, todos, como el doctor Neville, por muy autosuficientes y especiales que seamos (el personaje que encarna Will Smith, objetivamente, lo es) o creamos ser.
Me gustó cuando la ví en el cine y me ha vuelto a gustar ahora. No se hacen muchas películas como ésta, dónde se alabe el esfuerzo personal y la capacidad de sacrificio. Claro que también nos podemos quedar con las escenas de acción y la buena ejecución cinematográfica. Da igual.
Es una peli que se puede disfrutar.
Hoy dudo entre preparar la promoción interna en el puesto de trabajo, o decidirme a estudiar alguna otra titulación, en el Obispado de Albacete o en la UNED. El corazón me dice una cosa y la cabeza otra. Después de haber leído el cuadernillo de Cristianismo y Justicia titulado “El joven, el gurú y el pájaro”, de Josep F. Maria i Serrano, me siento muy tentado de hacer lo que el corazón me pide y no lo que la prudente razón aconseja.
A día de hoy –no está mal, después de 37 tacos- me doy cuenta que siempre me han gustado las ciencias sociales como la psicología, la pedagogía o la teología. A lo mejor por su gran aplicación práctica para ayudar a la gente a encontrar la felicidad, a enseñarles a aceptarse, a quererse y, como consecuencia, a aceptar y a querer a los demás. Siempre he creído que la fe es importante en el mundo cotidiano, y que mi propia libertad debe desembocar en una vida para los demás. Y que esa libertad, entendida como esfuerzo para los demás traerá la esperanza.
Y resulta que ya hubo quien le puso letra antes a este pensamiento, creando un inmortal canto de esperanza. Disfrútala conmigo:
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,como un árbol carnal,
generoso y cautivo,doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazonesque arenas en mi pecho:
dan espumas mis venas,y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazosde los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
MIGUEL HERNÁNDEZ, El hombre acecha, (1938-39)
02/08/2009
Hoy nace en mi cabeza un nuevo enfoque para mi blog…
Je, y es que con mis sempiternos problemas con Internet, no sé cuándo podré realizarlo. Pero ya ha nacido en mi cabeza.
Y es más como una exigencia que me hago mí mismo para continuar creciendo para seguir avanzando, para no dejarme inmovilizar ni por mi pereza espiritual o mi desencanto vital.
Es muy duro darte cuenta que eres demasiado débil para poner en práctica todo lo que has aprendido que está bien y que es bueno. Y esa desilusión te obliga a ir dejando tus creencias porque no puedes darles forma: como el pintor que tiene en su cabeza una imagen y por su falta de capacidad no es capaz de plasmarlo.
Pero cuando uno fue feliz anhela volver al lugar donde lo fue. Es como volver al pueblo donde uno jugaba de niño. Por supuesto que no será lo mismo, pero la esperanza de volver a sentir paz y alegría te impulsa a todo.
Así que manos a la obra. El blog será una bitácora de mi búsqueda de la espiritualidad, de esas ideas, de esas creencias que me hicieron creer en un mundo mejor, en una sociedad feliz. Será mi blog un rincón escondido, una casa abandonada cuyos recuerdos –una carta oculta en un cajón, una cuchara sobre una mesa, una caja de zapatos llena de antiguas fotografías- aún son capaces de espolear la imaginación de un espíritu de niño atrapado en un cuerpo de adulto.
04/08/2009
Seamos leyenda...
Bueno, pues continúo con mi búsqueda de mí mismo. Antes de ayer, Raquel y yo vimos de nuevo la película “Soy Leyenda”, interpretada por Will Smith, y reconozco que me había olvidado de los dos mensajes más importantes que esta película puede ofrecer: el dolor de la soledad y la necesidad de creer.
El doctor Neville es el ejemplo, el estereotipo de persona superviviente, íntegra y sin esperanza que pasa sus días obligado a luchar. Quizás por que no tenga nada más. Y vive tan abrumado por el peso de la soledad que la muerte de su perra le provoca la necesidad de suicidarse, de acabar con su propia existencia, olvidando todo ese trabajo que hasta ahora había llevado a cabo por encontrar un remedio contra la terrible enfermedad que casi se ha cobrado a toda la población humana.
Sin embargo, la aparición de una joven madre y su hijo, tan duros como él mismo pero infinitamente menos brillantes –aunque portadores de una fuerza que al doctor ya le había abandonado-, le salva de su intento de suicidio, de lo que hubiera sido una muerte sin esperanza.
Poco después, la creencia de la mujer en un Dios luchador y compasivo (curioso ese cartel que aparece al principio de la película que reza “Dios aún nos quiere”), el cariño que el doctor Neville tenía por su hija y una serie de señales que interpreta en forma de mariposa, le lleva a morir por una causa, por una razón.
Un alegato a la fe, un manifestación de fe oculta en una película de acción y zombies, con un significado, creo yo, más profundo y trascendental de lo que se pueda esperar de una película más.
Y sobre la soledad… podríamos hablar mucho, largo y tendido. Pero aunque no lo queramos reconocer, todos necesitamos a las personas. Ya sean nuestras parejas, nuestros amigos, compañeros de trabajo, nuestra familia o cualquiera con los que compartamos nuestras aficiones, todos, como el doctor Neville, por muy autosuficientes y especiales que seamos (el personaje que encarna Will Smith, objetivamente, lo es) o creamos ser.
Me gustó cuando la ví en el cine y me ha vuelto a gustar ahora. No se hacen muchas películas como ésta, dónde se alabe el esfuerzo personal y la capacidad de sacrificio. Claro que también nos podemos quedar con las escenas de acción y la buena ejecución cinematográfica. Da igual.
Es una peli que se puede disfrutar.
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martes, 28 de julio de 2009
Preparando la boda: el traje del novio.
28 de julio de 2009
Ayer fui con mi madre a mirar el traje de novio. Resultado…. Una desagradable sensación de paripé, de manipulación comercial injustificada en lo que debe ser un día alegre y, si me permitís la expresión, espiritual.
Los trajes de novio son muy, muy caros. Demasiado. Para un traje que te vas a poner sólo este día, o que usarás muy raramente, es totalmente incoherente gastarte un pastón -que no tengo- en mitad de una época en que un gran número de familias tiene a todos sus miembros en edad de trabajar en el paro.
De nuevo, las convenciones sociales nos arrastran hacia lo que creo que está siendo unos de los motores de la falta de valores de esta sociedad en la que decimos vivir: el consumismo por el consumismo.
Y por otro lado, yo no necesito sentirme especial o jugar a ser lo que no soy durante ese día. Quiero que el día de nuestra boda le pueda ofrecer a Raquel una persona coherente, honesta. Quiero que el día de nuestra boda a Raquel le espere en el altar Lucio, no un Lucio disfrazado de algo que no es.
Al final, compraré un traje. Pero un traje rebajado, un traje que no me suponga un trauma moral –económico sí, pero aceptable- un traje que me vista, no que me disfrace.
Me niego rotundamente a gastarme los 300 leuros que pedían en una tienda de las que estuvimos. Y por supuesto, los 600 que costaban en las “Rebajas” de El Corte Inglés.
El día de mi boda iré adornado con tres cosas fundamentales: la compañía de Raquel, la ilusión por empezar esta vida en común y la confianza que nos da la fe.
El resto es superfluo.
Ayer fui con mi madre a mirar el traje de novio. Resultado…. Una desagradable sensación de paripé, de manipulación comercial injustificada en lo que debe ser un día alegre y, si me permitís la expresión, espiritual.
Los trajes de novio son muy, muy caros. Demasiado. Para un traje que te vas a poner sólo este día, o que usarás muy raramente, es totalmente incoherente gastarte un pastón -que no tengo- en mitad de una época en que un gran número de familias tiene a todos sus miembros en edad de trabajar en el paro.
De nuevo, las convenciones sociales nos arrastran hacia lo que creo que está siendo unos de los motores de la falta de valores de esta sociedad en la que decimos vivir: el consumismo por el consumismo.
Y por otro lado, yo no necesito sentirme especial o jugar a ser lo que no soy durante ese día. Quiero que el día de nuestra boda le pueda ofrecer a Raquel una persona coherente, honesta. Quiero que el día de nuestra boda a Raquel le espere en el altar Lucio, no un Lucio disfrazado de algo que no es.
Al final, compraré un traje. Pero un traje rebajado, un traje que no me suponga un trauma moral –económico sí, pero aceptable- un traje que me vista, no que me disfrace.
Me niego rotundamente a gastarme los 300 leuros que pedían en una tienda de las que estuvimos. Y por supuesto, los 600 que costaban en las “Rebajas” de El Corte Inglés.
El día de mi boda iré adornado con tres cosas fundamentales: la compañía de Raquel, la ilusión por empezar esta vida en común y la confianza que nos da la fe.
El resto es superfluo.
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lunes, 25 de mayo de 2009
Rodaje de un corto en Chinchilla: EL RETORNO DEL MARQUÉS
Este pasado fin de semana, unos cuantos amigos nos reunimos en Chinchilla para rodar un corto sobre una historia que pudo haber sucedido unos días antes de la llegada del Reyes Católicos a la ciudad.
La noticia de la visita de Ysabel de Castilla y Fernando de Aragón atrajo a multitud de personajes hacia Chinchilla, y de muy distinta condición. Una más de las damas de la baja nobleza fue Blanca de Villena, apadrinada del Maestre de la Orden de Santiago, Alonso de Cárdenas. Éste mandó recado a su ahijada de acudir a la ciudad de Chinchilla. Doña Blanca marchó hacia la ciudad acompañada de su séquito y de sus escoltas, fieros caballeros santiaguistas, curtidos en mil batallas.
Pero la visita real también atrajo un alianza de malhechores: un guerrero enorme, con la cara siempre cubierta por una misteriosa celada y en cuyo escudo figura el emblema del primer Marqués de Villena, que comanda una horda de ex-soldados marquesinos expulsados de la fortaleza chinchillana por Ysabel de Castilla; un grupo de guerreros árabes, deseosos de venganza, escapados de las últimas derrotas propiciadas por el reyno de Castilla y Aragón a los reinos de taifas; y un grupo de rufianes, asaltacaminos y mercenarios liderados por ballestero sin piedad.
Entre todos, planeaban secuestrar a Doña Blanca de Villena para pedir un cuantioso rescate, algo muy común en el siglo casi dieciséis. Para ello no podrían reparos en pasar a cuchillo a todo el pueblo, si fuera necesario.




Pero el destino y el azar, que siempre juegan curiosas partidas de ajedrez, darán una oportunidad de torcer estos planes a las buenas gentes en forma de un muchacho, casi un niño, por estar donde no hubiera debido estar en el momento más inadecuado.
¿Aprovecharán Doña Blanca de Villena, sus guerreros, el pueblo llano que vive en torno a la fortaleza y los soldados de la Santa Hermandad que vigilan los caminos de Chinchilla esta oportunidad? ¿O caerán bajo el filo de la espada de la terrible alianza de malhechores?





Queremos agradecer a todos los amigos que han colaborado en darle forma a esta idea, especialmente a David y a Ana todo su esfuerzo y su buen hacer. A los amigos que soportaron la casi tormenta del sábado por la tarde y el sol de justicia del domingo su saber estar y su buen humor. Al ayuntamiento de Chinchilla por dejarnos rodar en su bello pueblo. Al grupo de Teatro de Chinchilla por prestarnos algunas vestimentas. Y a todos los que nos animaron a pesar de lo difícil que parecía darle forma a esta idea con presupuesto cero y sin ánimo de lucro. Y muchísimas gracias a los amigos que vinieron desde Alicante, Villena, Alcoy y Onteniente, por todo lo anterior y por la panzada a kilómetros que se tragaron.
A todos, muchísimas gracias.






Y gracias a Pedro y Sandra que demostraron que es falsa la frase de “no se puede rodar con niños”. Ambos interpretaron perfectamente, y ambos se portaron genial. Pero, sobre todo Pedro que tuvo más escenas y al que más de una vez vimos concentrándose para meterse en el papel que nuestro director le iba pidiendo. Pero qué bien lo hizo el condenaó del chaval. Hay que reconocerlo.
La noticia de la visita de Ysabel de Castilla y Fernando de Aragón atrajo a multitud de personajes hacia Chinchilla, y de muy distinta condición. Una más de las damas de la baja nobleza fue Blanca de Villena, apadrinada del Maestre de la Orden de Santiago, Alonso de Cárdenas. Éste mandó recado a su ahijada de acudir a la ciudad de Chinchilla. Doña Blanca marchó hacia la ciudad acompañada de su séquito y de sus escoltas, fieros caballeros santiaguistas, curtidos en mil batallas.
Pero la visita real también atrajo un alianza de malhechores: un guerrero enorme, con la cara siempre cubierta por una misteriosa celada y en cuyo escudo figura el emblema del primer Marqués de Villena, que comanda una horda de ex-soldados marquesinos expulsados de la fortaleza chinchillana por Ysabel de Castilla; un grupo de guerreros árabes, deseosos de venganza, escapados de las últimas derrotas propiciadas por el reyno de Castilla y Aragón a los reinos de taifas; y un grupo de rufianes, asaltacaminos y mercenarios liderados por ballestero sin piedad.Entre todos, planeaban secuestrar a Doña Blanca de Villena para pedir un cuantioso rescate, algo muy común en el siglo casi dieciséis. Para ello no podrían reparos en pasar a cuchillo a todo el pueblo, si fuera necesario.



Pero el destino y el azar, que siempre juegan curiosas partidas de ajedrez, darán una oportunidad de torcer estos planes a las buenas gentes en forma de un muchacho, casi un niño, por estar donde no hubiera debido estar en el momento más inadecuado.
¿Aprovecharán Doña Blanca de Villena, sus guerreros, el pueblo llano que vive en torno a la fortaleza y los soldados de la Santa Hermandad que vigilan los caminos de Chinchilla esta oportunidad? ¿O caerán bajo el filo de la espada de la terrible alianza de malhechores?




Queremos agradecer a todos los amigos que han colaborado en darle forma a esta idea, especialmente a David y a Ana todo su esfuerzo y su buen hacer. A los amigos que soportaron la casi tormenta del sábado por la tarde y el sol de justicia del domingo su saber estar y su buen humor. Al ayuntamiento de Chinchilla por dejarnos rodar en su bello pueblo. Al grupo de Teatro de Chinchilla por prestarnos algunas vestimentas. Y a todos los que nos animaron a pesar de lo difícil que parecía darle forma a esta idea con presupuesto cero y sin ánimo de lucro. Y muchísimas gracias a los amigos que vinieron desde Alicante, Villena, Alcoy y Onteniente, por todo lo anterior y por la panzada a kilómetros que se tragaron.
A todos, muchísimas gracias.






Y gracias a Pedro y Sandra que demostraron que es falsa la frase de “no se puede rodar con niños”. Ambos interpretaron perfectamente, y ambos se portaron genial. Pero, sobre todo Pedro que tuvo más escenas y al que más de una vez vimos concentrándose para meterse en el papel que nuestro director le iba pidiendo. Pero qué bien lo hizo el condenaó del chaval. Hay que reconocerlo.
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